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miércoles, mayo 19, 2021

V√≠deo (ūüďĹ): La extra√Īa sinceridad de Luis

VISI√ďN GLOBAL,,,,      
La sinceridad y el desprendimiento no son prendas que abundan en los políticos dominicanos, quienes en la generalidad de los casos al asumir el poder, prefieren ignorar una obra de la administración precedente con tal de no reconocerle valor al saliente, sin importar el impacto positivo de la misma.
Es una conducta que se ha repetido, incluso cuando el cambio de Gobierno se verifica dentro del mismo partido, mucho más cuando la sucesión es de una organización a otra.
Por eso ha resultado hasta cierto punto extra√Īa la sinceridad del presidente Luis Abinader al reconocer que la pasada administraci√≥n—aun sometida a los serios cuestionamientos que impulsa su Gobierno—avanz√≥ casi al 75% la monumental infraestructura de salud denominada Ciudad Sanitaria “Dr. Luis Eduardo Aybar”.
Al valorar el aporte de la gesti√≥n del expresidente Medina, el jefe del Estado fue m√°s lejos al se√Īalar que lo adecuado habr√≠a sido que esa administraci√≥n estuviese representada en la ceremonia donde dej√≥ en funcionamiento dicha infraestructura hospitalaria.

¿Le rest√≥ algo ese reconocimiento al presidente Abinader? Ni un √°pice. Y por el contrario, le suma al distanciarse de una conducta ego√≠sta y aberrante.
Ese comportamiento, hijo del subdesarrollo pol√≠tico y mental de nuestros dirigentes, ha provocado que cuantiosas inversiones estatales en obras p√ļblicas de gran impacto hayan quedado relegadas hasta convertirse en ruinas insalvables cuando se ha producido cambio de Gobierno.

Ha sido tal que incluso presidentes salidos de las filas de un mismo partido, al asumir se han distanciado de su compa√Īero que acaba de entregar el mando, ya sea por rencillas grupales o por envidia.
Al escuchar al presidente Abinader tuve que remontarme a 2012 cuando asumi√≥ Medina la conducci√≥n del Estado de manos del saliente Leonel Fern√°ndez, a quien, previo ganar las elecciones—y obviamente poniendo en escena su talante simulador—llamaba "presidente y l√≠der nuestro", en procura de agenciarse apoyo, el cual obtuvo al precio de crear ciertos desequilibrios macroecon√≥micos que luego ser√≠an utilizados por el propio beneficiario como arma de destrucci√≥n.

No podemos olvidar que en cuanto asumi√≥ la presidencia, el se√Īor Medina orquest√≥ una campa√Īa contra su predecesor que procuraba aniquilarle pol√≠tica y moralmente, no s√≥lo recurriendo a argumentos poco s√≥lidos como aquel malet√≠n lleno de facturas, sino apelando a un delincuente para que le llenara de ignominia.
¡Cu√°nta distancia conductual hay entre un resentido y envidioso y un gobernante que entiende que nada pierde reconociendo lo bueno que hizo quien le acaba de entregar el poder!
Al final, este tipo de comportamiento político y personal es lo que prevalece al momento de pasar balance. Lo otro es basura que se desecha.

Por Nelson Encarnación ;-
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