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martes, julio 17, 2018

El busto

El ingenio o el bochorno de los dominicanos ayer recorrió las redes como sacudimiento telúrico. El busto de Juan Pablo Duarte en la Plaza de la Bandera fue el hipocentro de la indignación. Las fotos comparativas del busto con Danilo Medina ofrecen dudas por un posible cambio de nombre. Quizá el escultor tuvo un equívoco o alguien quiso hacer una broma pesada. Ese Duarte se parece a Danilo.
Los ciudadanos arguyen indignados que la efigie inaugurada era un autohomenaje, pero no es para tanto. De plano rechazo que Danilo quisiera hacer tal montaje.
Es posible que el artista tuviera un lapsus o que trabajara con un rostro y luego cambiaron el destinatario, incluso puede ser que alguna etapa de la vida de Duarte tuviera un parecido con Danilo.
Un artista ve donde los demás somos indiferentes. Su calidad le otorga al pintor o escultor licencias para vestir con desdén el ropaje de la iconología.
Hasta es posible, como ocurre con los lambiscones o seguidores de los tiranos, que alguno hizo el encargo duartiano y luego pensó que Medina se merece un elogio. La Plaza de la Bandera ha devenido en un punto de escándalo. Este espacio destinado al homenaje a la Bandera Nacional fue lugar de choteo parisino y ahora medinesco. En hebreo Medina es una ciudad árabe, en arameo es un área más pequeña. Especulemos que se hizo un intento solapado de cambiarle el nombre del espacio. Creo que no existe una imagen oficial de Duarte. Tengo una foto presuntamente de él en Venezuela cuando ya estaba viejo y esa imagen restaurada es usada en documentos oficiales. Pero no existe, que yo sepa, un código oficial de los patriotas. Esta situación presente sirve para que autoridades se aboquen a establecer mediante ley cuáles son las imágenes verdaderas de los patricios y demás símbolos nacionales. Es posible que haya que recurrir a la iconografía para trazar patrones que deben regirnos. En realidad, no culpo al escultor. Puede haber tal semejanza. Durante meses la obra duró plantada en su destino, sin que se fijara fecha para develizarla, hubo tiempo de más para que los involucrados fijaran parecido entre el resultado y la imagen más difundida de Duarte. Ya es tarde para disculpas. Evitemos errores futuros. Desde los iconos del cristianismo hasta la estatua de Harvard, hay imagen con nombres ajenos. Hasta a Pegaso le pasó con Hipólito.
Por Alfredo Freites ;-
alfredofreitesc@gmail.com

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