Siganos en nuestras redes

siguenos en facebook siguenos en Twitter siguenos en Google+ Canal de youtube siguenos en facebook sígueme en Instagram siguenos en facebook

lunes, 7 de mayo de 2018

JCE debe desactivar crisis política

La Junta Central Electoral es el árbitro constitucional en materia electoral que tiene como suprema responsabilidad organizar dentro de 20 meses unas elecciones generales municipales y 3 meses después unas elecciones generales congresionales y presidenciales, revestidas de todas las garantías democráticas para una competencia justa, limpia y transparente entre los partidos políticos legalmente constituidos.
La JCE, ante el tranque que se ha presentado en el Congreso Nacional con respecto a la aprobación de la Ley de Partidos Políticos, no puede ver impasible desde las gradas, como si fuera un tercero ajeno al proceso, lo que está ocurriendo. La Junta Central Electoral, a mi juicio, debe “tomar el toro por los cuernos” y hablarle claro al país de que está impedida constitucional y logísticamente para organizar elecciones primarias el 17 de noviembre del año 2019, 90 días antes de unas elecciones generales municipales y a 120 días de unas congresionales y presidenciales.
El escollo fundamental para que en este país no se haya producido un gran consenso en la necesaria y urgente Ley de Partidos, es precisamente el tema de las Primarias Abiertas, simultáneas y generales, con el padrón de la JCE, que ya fueran declaradas inconstitucionales por la Suprema Corte de Justicia actuando como Tribunal Constitucional en el año 2005, precisamente, como ya hemos apuntado anteriormente, ante un recurso elevado por el hoy presidente de la JCE, nuestro respetado y querido amigo, Dr. Julio César Castaños Guzmán.
La JCE debe de tomar un papel activo, puesto que se están presentando dos caminos sumamente escabrosos y difíciles para el proceso electoral venidero: 1) Que el tranque en el Congreso haga abortar la Ley de Partidos y Reforma Electoral, lo que sin dudas obligaría a la Junta Central Electoral a reglamentar todo el proceso electoral, para lo cual tiene plenas facultades por mandato de la Constitución de la República, sin necesidad del texto de ley; y 2) Que el poder pueda imponerse a sangre y fuego en el Congreso, en medio de un gran escándalo que mancharía de manera defi nitiva cualquier ley que saliera bajo un escarnio y repudio público, que jamás sería aceptada por los demás actores políticos, toda la oposición y la mitad del PLD encabezada por el Dr. Leonel Fernández, la sociedad civil, las iglesias y el empresariado nacional.
La imposición de las Primarias Abiertas como un traje a la medida del sector político que hoy detenta el poder, obtenida de la forma antes descrita, llevaría al país a una grave crisis política pre-electoral y comprometería gravemente la buena imagen de la Junta Central Electoral, en caso de que ésta, violando la Constitución y el precedente anterior de la Suprema Corte de Justicia decida aplicarla, sin contar con la grave perturbación que representaría desde el punto de vista logístico y práctico, Primarias Abiertas 90 días antes de elecciones generales.
Un colapso total del sistema, en el que no querría ver ni el país ni a los amigos que integran la Junta Central Electoral.
Creo que es hora de grandes defi - niciones nacionales. Una hora nacional muy delicada, en la que la califi cadora de riesgos Fitch Ratings ha dado una voz de alerta sobre la deuda externa de la nación; en la que confl uyendo con lo anterior, Estados Unidos ha advertido que la decisión del gobierno de RD sobre China desestabiliza la región. En esa hora no creo que al país le convenga adicionarle una grave crisis política pre-electoral. La JCE tiene en sus manos desactivarla descartando las Primarias Abiertas, tanto desde el punto de vista constitucional como desde el punto de vista práctico para el 19 de noviembre de 2019.
Si la JCE le hace ese servicio al país, estoy seguro de que en días tendremos una Ley de Partidos consensuada entre todas las fuerzas políticas y se despejará el camino para que este organismo comicial cumpla, sin ningún tipo de contratiempo ni tropiezo, el supremo mandato de celebrar elecciones libres y limpias en febrero y mayo del 2020. Si, por el contrario, calla ante lo que está ocurriendo, estará con su silencio contribuyendo a allanar el camino de la discordia y el caos electoral en el ‘20. Que conste en actas que lo hemos advertido de la mejor buena fe y con todo el respeto debido. Una oportuna intervención de la JCE, no sólo podría desactivar crisis política electoral, sino que llevaría la unidad a las principales fuerzas políticas del país que hoy se encuentran divididas sobre el tema y aunque quizás no lo comprendan hoy, a quien más le conviene descompresionar esta caldera como va es al propio gobierno del presidente Danilo Medina. La JCE debe actuar ya.
Por Vinicio Castillo Semán ;-
Print Friendly, PDF & Email