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miércoles, 30 de mayo de 2018

Danilismo y riesgo

En República Dominicana, de siempre, hay que apuntarse en el Gobierno.  Por esa razón hay “danilistas” y danilistas.  Los primeros son allegados (abogados, periodistas y gente de toda laya, entre otros) que han venido haciendo propias las consignas del presidente Medina interponiéndose entre dos frentes, desde luego, sin inscribirse en el bando del Presidente, solo de manera oportunista.
La mayoría cargados de intimidades inconfesables.
Pero mucho cuidado presidente Medina, usted conoce muy bien ese comportamiento vil y revanchista de individuos que quieren y hasta le convencen de agitar y patear el avispero peledeista porque están acostumbrados a dar de sí, pensando en sí.  Haría falta estar ciego para no ver esa conducta enferma de rencores infinitos para confirmar las crecientes discrepancias o desavenencias que le imprimen a la polémica decisión de imponer las primarias abiertas.
Ese compromiso dinamitero no debe prevalecer en su bando partidario.  Usted tiene que hablar alto y claro para el caso porque una mayoría entiende que es todo un desafío a la razón, es querer asumir la identidad de sus adversarios y es provocar una ambientación tenebrosa a lo interno de las organizaciones políticas.  Aducir que el Congreso, además de fijar que se fortalezca la democracia partidaria, también debe dirigirla, es pretender poner el marco y pintar el cuadro.
La prevalencia estatutaria de un partido es hacer constar su método de organización y dirección, y que delimitan claramente y regulan las cuestiones importantes. ¿Tienen estos que ser aprobados por el Congreso?  Cada partido tiene su propia dinámica, adoptar las medidas necesarias para garantizar su unidad interna, someterse a debates y votación.
En el 2015 fue escogida toda la membresía congresual y del Ejecutivo del PLD y aliados por un método “cerradísimo” y hasta democráticamente objetable, pero legal: la reelección por reelección.  Aquello fue arrollador.  ¿Esas primarias cerradas no complacieron al líder del danilismo? ¿Siente repulsión por ello? ¿No se ajustaba a los criterios de democracia interna de que su partido incluso obviara las primarias formales?; pero más, queda claro, entonces, que es un tacticismo coyuntural.
La cruda realidad es que “el poder” carece de opción para imponer la candidatura.  Pero tampoco puede cambiar la percepción ciudadana de que no es posible enfrentar al ex presidente Fernández con las opciones del Gabinete, lo que viene a señalar un punto final a la estrategia descabezada de enfrentarlo.  ¡Cuidado con los discursos empapados de elogios para ocultar errores e incapacidades!.  Todavía es posible evitar no poco de éstos, y el principal de ellos es empeñarse en no reconocer la realidad (Lo peor de un error no es cometerlo, sino persistir en él, Santiago Ramón y Cajal).
Así que, la ley mordaza dejaría una influencia razonable - fundada en que toda ilegalidad tiene culpables, responsables y cómplices, y es que indicaría claramente de quién es la culpa.  Ese es el riesgo, que el capital político, esa suerte de bono democrático concedido a USTED pueda ser dilapidado porque no pueda ser resuelta la lucha interna simplemente porque el poder nubla la razón.
En política se necesita un mínimo de rigor, y para mejor compresión del problema, el Presidente, que goza de no tener desbordada emoción, razón para un respiro, lamentablemente podría reaccionar desesperadamente si se le escapa la oportunidad de conciliar su propósito y lo posible.
Por Manuel Fermín ;-
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