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martes, abril 10, 2018

▶️ Dos millones de firmas

LAS FIRMAS DE ENTONCES.- Llevo preguntando días (¿quién duda que por fastidiar?) dónde están los dos millones de firmas que se recogieron en el 2012 para favorecer electoralmente a un Leonel Fernández que no fue candidato. Aunque la inquietud tiene tanto sustento que intriga. Si entonces fue un hecho importante que obligó a un acto público para dar cuenta del fenómeno, más ahora que el equipo político del expresidente Fernández se afana en una recolección parecida o -- se supone -- con el mismo propósito.
El pasado fin de semana se realizó una actividad encabezada por el presidente del PLD y con los coordinadores del empadronamiento. Radhamés Jiménez informó que el operativo superó los planes, pues la meta era de quinientas mil firmas y se consiguieron setecientas cincuenta mil. Esto es, doscientos cincuenta mil más de lo previsto. Todo un éxito, pues, y mucho más después de una lectura interesada. Setecientos cincuenta mil dominicanos quieren que Leonel Fernández vuelva a ser presidente. ¿Acaso se acerca o sobrepasa esa cantidad cualquiera de los delfines que nadan en el mar del oficialismo? Puede decirse que no, y ese no es mayor cuando se sabe que ninguno de esos potenciales aspirantes emprende tarea semejante… MARKETING DESCONOCIDO.- La inquietud respecto a los dos millones de firmas de la otra vez se justifica ahora, cuando se repite la acción, pues era hasta entonces una noción desconocida de marketing político. ¿Cómo se repite un esquema que en la ocasión anterior no cumplió su cometido? ¿Cuál es la magia si se vistió de chistera y a mano sombrero de copa y no se logró que la paloma se convirtiera en conejo? Además la situación no era la misma, aunque sí los personajes. La vocación reeleccionista era de Leonel Fernández, quien con sus firmas hizo un alarde de fuerza que no fue oportuno ni necesario, pues no llevaba ni se esperaba un pulso con nadie. Danilo Medina era relevo, y punto. Si la historia fuera mecánica o se quisiera replica la experiencia, debiera ser la gente de Medina y no de Fernández que buscara las firmas. Aunque pudiera hablarse de una variante. Los seguidores de Medina no creen en firmas, pero sí en encuestas. Al menos se espera un desquite, pues se hace más que evidente que a Medina le están dando de su medicina. Las últimas mediciones se ocupan de ir bajando su preferencia, y la perversidad no logra disimularse. La intención rivaliza con la intención contraria. Antes de que la reelección salga a pavonearse con las encuestas, las encuestas se van alante y estropean sus posibilidades…
DECIR EL MEOLLO.- La recolección de firmas intriga porque nadie trabaja, y menos en política, para estar cansado. Sin embargo, no se tiene claro el meollo. Setecientas cincuenta mil firmas convertidas en votos ganan una convención. La consulta dentro de los partidos, no importa el tamaño o los asuntos sometidos a la consideración, no despierta grandes simpatías ni mueve mucha gente. Con setecientos cincuenta mil votos, por el contrario, no se triunfa en unas elecciones nacionales. ¿Cuál sería entonces el afán de nadar y nadar para morir antes de llegar a la orilla? Los equipos políticos de Leonel Fernández o sus principales responsables debieran dar razones, o explicar, o justificar los operativos, pues si no es secreto el trabajo de campo ¿por qué ocultar la finalidad verdadera? Mucho más que ahora se agrega un elemento nuevo. No solo suscriben la causa miembros del PLD, sino también personas ajenas al partido. Este hecho luce equívoco, pues ¿a qué organizar seguidores de fuera si todavía no se tiene resuelto el trance de dentro? No debe olvidarse que la actual confrontación entre peledeístas tiene por base una cuestión que deviene estratégica. Las primarias abiertas versus las primarias cerradas. Si no se permitirá que extraños influyan en el proceso de selección de candidatos, o del candidato presidencial ¿qué sentido tiene gastar tiempo en formar núcleos fallidos?...
ASPECTOS NUEVOS, SITUACIONES VIEJAS.- Mientras más vueltas se dan a la recolección de firmas, nuevos aspectos surgen y antiguas situaciones se disuelven. Si se organiza gente fuera del partido que tiene el mismo propósito que la de dentro, que Leonel Fernández sea otra vez presidente de la República, el grupo del ex mandatario está curándose en salud, cubriendo un flanco esquivo, pero que podía ser crucial. “De fuera vendrán…” razona el refrán. La vanguardia no cumple su cometido si no tiene una retaguardia que sea suficiente, y en determinadas circunstancias, decisiva. Entonces habría que saber cuántos son de adentro y cuántos son de afuera para determinar el potencial adicional y calcular las posibilidades. Pero también, y por si se aprobaran las primarias abiertas, no llevar al campo de batalla una guerra ya declarada. Aunque quedan preguntas en el tintero. ¿Por qué evaluar los operativos de firma ahora, a días de que la Ley de Partidos sea conocida en el Senado de la República, si se supone que esa fuerza no tendría uso inmediato, o en todo caso sería de orden táctico y no estratégico? Los mensajes tienen diferentes destinatarios, siempre, pero uno que otro mensaje solo lo entiende a quien va dirigido. La recolección de firmas es un mensaje de destinatario único. ¿Lo habrá entendido ese destinatario único?...
Por Orlando Gil ;-
orlandogil@claro.net.do

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