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sábado, enero 27, 2018

Las interrogantes sobre Donald Trump

Cedo gentilmente ‘El Roedor’, a mi amigo intelectual, José Café, quien reside en Barcelona, la Ciudad Condal en disputa pero que no se olvida de su isla caribeña, de sus amigos del Listín Diario, y que ¡escribe bien! (a.u.) Entretiene más que cualquier artista. Adquirió su educación básica en una escuela militar y es graduado universitario en economía y antropología, pero no parece un letrado, más bien usa lo aprendido para reforzar su autenticidad.
Insisten en que no lee, es distraído, repetitivo, que sus conocimientos acabados no rebasan la construcción y hasta cuestionan su estabilidad mental.
Diría que no es un intelectual retórico y es temerario decir que un hombre capaz de idear, contratar y supervisar la construcción de rascacielos no tiene la cabeza bien amueblada. Él está dotado del conocimiento útil, capacidad de ejecución y una valentía superior a la de muchos presidentes que les ha sido más fácil ir a la guerra que tomar una decisión administrativa para beneficiar a la población norteamericana.
Sus teorías y ejecuciones...
No tiene las letras de Hillary Clinton ni las de Barack Obama. Tampoco posee el ángel de Bill Clinton ni el garbo de Ronald Reagan. Sin embargo, supera a los dos primeros en argumentos con asidero teórico, a los dos últimos en realizaciones y a todos en conquistas políticas.
Su cuestionamiento de la teoría del imperio norteamericano no tiene desperdicios. Para él, USA es un tonto gigante del que el mundo se aprovecha comercial y geopolíticamente así como en los organismos internacionales.
Además, se lo pasa usando la fuerza, donde no lo llaman, a un costo tres veces superior al requerido para restaurar su maltrecha infraestructura.
Y no mejora sino que empeora las naciones donde interviene.
Descubrió que los más vulnerables de la nación no son los latinos ni los afroamericanos, sino los blancos de la América profunda. Ese planteamiento tiene un profundo calado sociológico aunque solamente quieran sacarle el tinte racial.
Quebrando los intereses de las petroleras y los países petroleros, en menos de un año ha convertido a USA en exportador neto de energía y en dos años lo llevará a la autosuficiencia.
Como economista, ha sido el único en encontrar la manera de incentivar el crecimiento a través de la economía real, tal como lo pedían los bancos centrales y el FMI a los países desarrollados.
La comunidad hispana registra su cota más baja de desempleo y los negros su nivel más alto de adquisición de viviendas.
Teniendo tantas cosas buenas de qué hablar, hasta sus detractores se preguntan por qué sigue botando fuego y escribiendo tuits.
¿Por qué actúa así?...
Acostumbrado a sacarle partido a todo, está aprovechando la oposición mundial orquestada en su contra y que no tiene amigos, de su clase ni políticos, para establecer un gobierno con dos de las conquistas más soñadas dentro del sistema democrático.
La primera es que no haya privilegios ni corrupción, y la segunda es el control efectivo del Poder Ejecutivo por parte de los presidentes.
Nadie puede decir que en su gobierno existe un anillo, un núcleo o grupito sirviéndose con la cuchara grande. Su entorno más cercano está conformado por un grupo de talentosos jóvenes que iba reclutando en su programa de televisión “The Aprentice”.
Con Trump no aplica la frase “tiene buenas intenciones, pero no lo dejan hacer nada”.
Tampoco es cuestión del Pentágono, el capital financiero ni los poderes fácticos sino que el que gobierna es él.
Aunque nunca se deben perder las formas, probablemente teme comportarse presidencialmente para no atraer a los poderosos y terminar atrapado entre complicidades y compromisos incompatibles con el objetivo de gobernar para todos.
José Café, gracias.
Por Aristófanes Urbáez ;-
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