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martes, 7 de noviembre de 2017

Mago en encuestas

ALEGRÍA NUEVA.- Los seguidores de Leonel Fernández, cuando se les hablaba de encuestas o se les decía que las que se publicaban eran contrarias a su causa, respondían altivos  “en las nuestras no”. El común no sabía cuál era la firma que medía la intención del voto favorable al expresidente, el enterado no conocía los porcentajes, y por tanto impedido de consagrarlos, y los íntimos gozaban de esas alegrías que por razones estratégicas no se comparten. El ánimo parece haber cambiado, ahora se muestran más resueltos, y lo mejor del caso, con números ajenos. No es posible hacer comparación, pues no se tienen a mano sus datos, y sin ellos no puede determinarse si cercanos, aproximados o superiores.
Solo se conoce la reacción de los leonelistas que no se contienen, que no se aguantan las ganas y salen a cantar victoria antes del juego. Haría falta que abonaran sus resultados, de manera que el cálculo sea más exacto. Una de tres da average sobre trescientos, pero si hay más turnos y mejores batazos, ese record de trescientos podría perder propiedad.  Si no que pregunten por Ted William y sabrán que las estadísticas se desbordan...
OTRO QUID.-  Ese cambio de ánimo de los seguidores de Leonel Fernández podría tener una  repercusión sana en el actual debate interno. En lo de primarias simultáneas abiertas o cerradas. El quid del asunto quiere centrarse en la Constitución y asumirse como posición de principios, olvidando que la gente no es tan tonta. En la política dominicana nadie mete el dedo, puesto que todo interesado sabe que la cotorrita está ahí. Lo de cerrada se interpretaba de otra manera. Se decía que Leonel Fernández y los suyos querían primarias cerradas porque temían una consulta abierta, y ese temor era porque no se sentían confiados en una votación en la que participara todo el universo electoral. Tenían el convencimiento de que dentro del PLD se apoyarían sus aspiraciones, pero no así en la población. Era un cálculo torpe, pues por mucho que  le huyera al padrón de la Junta Central Electoral, si ganaba la contienda interna, iba a tener que vérsela con su nómina general de votantes. A menos que la idea fuera medir fuerzas adentro y no afuera. Ser candidato y no presidente. Pues ¿cómo pensar que la gente  no sufragaría para que fuera nominado y  después sí lo haría para que recuperara el poder?
MUERTO EL PERRO.- Ese temor de Leonel Fernández y compartes se supone que desaparece desde el momento en que una  encuesta le reasigna principalía. De ser así, de que tiene mucha  simpatía adentro y afuera, puede batirse en cualquiera de los escenarios.  En el abierto y en el cerrado. De ser así, por igual, no tiene sentido seguir resistiéndose internamente a la viabilidad de las primarias abiertas en la Ley de Partidos. En política todo tiene su límite, incluyendo la necedad. Si cambia la situación, conviene ajustar la estrategia. Aunque siempre andará de por medio la teoría de la encuesta perversa. Vale preguntarse por qué una medición se afana en subir a Leonel Fernández y bajar a Danilo Medina y de paso a David Collado.  La teoría del caramelo envenenado sale a camino. El dulce que se chupa y chupa y a poco se tiene en la boca un amargo mortal. ¿Qué hacer? ¿Mantener la antigua posición o adoptar otra que sea cónsona con una realidad que ahora luce favorable? Esa al parecer es la cuestión. Si la cautela y prudencia de antes o volverse locos y acelerar y olvidarse de los frenos. El grupo como grupo no tiene nada decidido, pero entre sus miembros se cuenta gente de güira y tambora que arma un can en cualquier esquina...
GÜIRA Y TAMBORA.- Gente de güira y tambora es la que proclama que Leonel Fernández tiene el camino despejado. Una sola encuesta y ya se canta victoria. ¿A qué tanto dimes y diretes si el conflicto se resolvía tan fácil? Aunque deben explicar mejor el nuevo panorama, pues nunca el problema fue de puntuación. Cada cual con sus porcentajes, y en este país nadie se lanza o se resigna por números. Si fuera así, las elecciones se disputarán entre dos o a lo sumo tres candidatos, y en cada ocasión tantos que se salen de la boleta. ¿En qué quedó el blindaje de la Constitución? Si se quiso forrarla fue porque no se confiaba en que Danilo Medina por voluntad propia iba a conformarse con dos períodos. Desde la reforma del 2015 quedó claro que no podía optar por un tercer mandato, y sin embargo se crearon tensiones que llevaron a temer lo peor. No se ve por parte un  sombrero de copa del que pueda sacarse como un conejo otra reelección, pero el mago no se baja del escenario. Ese mismo mago es que hace las encuestas en que figura el presidente como el político mejor valorado o con mayores posibilidades electorales, conociéndose de antemano el impedimento. Y a ese mismo mago es que se advierte que no puede cambiarse la Constitución por motivos personales...
Por Orlando Gil ;-
orlandogil@claro.net.do