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viernes, 24 de noviembre de 2017

La Regalía Pascual

EN LA CALLE.- El gobierno anunció que entregará la llamada Regalía Pascual a partir del 4 de diciembre, de manera que si la queja era falta de dinero, con 14 mil millones de pesos será prontamente atendida. La Policía Nacional, que solo se queda atrás cuando quiere, dispuso su clásico operativo de Navidad, con lo que evitará que todos esos cuartos vayan a bolsillos ajenos. Un stop a la delincuencia. Aunque creadas las condiciones para el consumo, falta ver lo que se decidirá respecto a la diversión. Tal vez sea muy temprano para que Interior y Policía levante la veda ( ¿y existe? ) y se pueda beber y bailar sin horario.
Igual si aparecerá un gracioso que imponga prueba de alcohol a los conductores, y que ese examen se lleve a cabo en puntos cercanos a los bares. Que de todo hay en las viñas que no pertenecen al Señor. Tampoco se conoce el destino o suerte de las cajas o las canastas, o cuánto se erogará por ese concepto. Sean las del Ejecutivo como las del Legislativo. La Navidad no se explica -- en estos tiempos y país -- sin asistencia social o generosidad oficial. La única campaña que no cesa…
EL HUMOR OFICIAL.- Aunque el aspecto de mayor interés para estas fechas tiene que ver con el humor. Si el gobierno se deja ganar por el dispendio o, por el contrario, se decide por la austeridad. En ocasiones ríe, en oportunidades llora, y a veces por circunstancia, pero también por pose. ¿Cuál será el ánimo del 2017? La cuestión es importante, pues el talante del gobierno influye en el resto de la sociedad. Se recuerda a propósito un suceso infausto. La prohibición de fiestas en las oficinas públicas, así como a los funcionarios dar o recibir regalos. Fue como cortar al mismo tiempo el agua, la luz y el crédito en el colmado. Medida que no solo afectó a los empleados, sino también a cantantes y músicos bajo contrato. Fue una acción extrema, pues – como se decía en otra época – “… para un Carta Real siempre alcanza”. Preocupaciones vanas, quizás, pero conviene anticipar el espíritu del gobierno, pues con la Navidad se cierra un ciclo. La población o sectores hablaron por boca de las encuestas, y aunque inexplicablemente aprobaron el mandato, se declararon derrotados por el presente y por el futuro. La culpa no puede ser de España, y tampoco del tiempo, sino del gobierno que tiene que hacerse ahora el gracioso con una Navidad que se sienta…
EL PATERNALISMO.- Como siempre, existe la posibilidad de que la oposición quiera echar pulso con el gobierno, pero solo la posibilidad, pues la carga de los pobres resulta pesada y nunca mayor el infortunio que en época de Navidad. Los tiempos cambian, evidentemente, pues antes era más fácil el reparto y la competencia más fluida. Daba uno, daba el otro, y no se notaba tanto la diferencia. Ahora sí, porque el gobierno -- de por sí -- es un ministerio social o gabinete, tiene a los pobres organizados y con presupuesto propio. La asistencia, o la caridad, o la generosidad, están institucionalizadas. Y de qué manera. Los bonos constituyen una ventaja política, una gabela que aprovecha al partido o persona en el poder. Aunque lo sorprendente es el consentimiento. Los que debieran sentirse afectados no protestan, y ni siquiera plantean fórmulas alternas. Y cuando lo hacen, pura demagogia, y en campaña, como decir que aumentarían los montos, o ampliarían el universo de beneficiados. Pensarán que lo que va, viene. Aunque ese no es el temperamento en situaciones parecidas, y en las que debería primar la continuidad del Estado. Es el Estado el generoso, el paternalista, y ese dar es toda una política pública. Incluso santificada por organismos internacionales…
UNA FORMA SUTIL.- Nadie osaría meter el diente a un asunto de tanto riesgo, teórico y práctico, pero esa dependencia del pobre de la asistencia del gobierno es una forma de corrupción. Sutil en su expresión, pero verdadera en su contenido. Y más todavía en sus efectos. Aparentemente el gobierno instrumentaliza al pobre, pero viendo como este se sujeta al esquema y lo aprovecha, no puede creérsele inocente. Existen inteligencias que no se ven, pero que son reales. No puede considerarse mezquindad o ingratitud de parte de los beneficiarios. Ni siquiera como consigna política. Cuando el PRD era el PRD, siempre en oposición, y el partido Reformista era el partido Reformista, dueño del poder, la burla era gracejo de ocasión. “Le cogemos la fundita y no somos reformistas” voceaba el perredeísta muy creído de que ganaba. Ahora no se escuchan eslóganes de ese tipo, y lo peor: el resultado electoral. El PLD gana y gana, y con porcentajes cada vez más altos. Si la clase media se siente fastidiada y se rebela de muchos colores, o en particular verde, dónde se origina la razón social de esos triunfos que no sea entre los hombres y las mujeres sin fortuna que se alimentan y viven por la caridad oficial…
Por Orlando Gil ;-
orlandogil@claro.net.do