Siganos en nuestras redes

siguenos en facebook siguenos en Twitter siguenos en Google+ Canal de youtube siguenos en facebook sígueme en Instagram siguenos en facebook

lunes, 21 de agosto de 2017

Caras nuevas

Es probable que Gustavo Montalvo hiciera capicúa --es decir, que dominara por las dos puntas, como se dice en el argot del dominó--, cuando usó las redes sociales para descartar una nueva postulación del presidente Danilo Medina y sugerir que al Partido de la Liberación Dominicana le conviene presentar “caras nuevas”, porque se lleva entre las patas al expresidente Leonel Fernández.
Muchos comparten el criterio de Montalvo en el sentido de que el PLD está en la necesidad de reciclarse y abrirse a nuevos liderazgos con capacidad de sustituir paulatinamente a una dirección política exitosa, responsable de múltiples triunfos electorales y de sus 20 años en el poderÖ Pero que ya cansa a una parte de la población.
Porque no se puede esconder que en el PLD hay un tapón que impide el ascenso de nuevos liderazgos. El Comité Político tiene al menos 15 años sin renovarse, al igual que el Comité Central, donde solo se abren espacios ampliando esos organismos al punto que prácticamente han terminado siendo infuncionales. Poco a poco, tal aberración ha ido desconectando al PLD de segmentos de la población fundamentales para sus éxitos electorales, como las mujeres y los jóvenes.
De ahí que no parecería sensato ni lógico pretender reconquistar esas simpatías presentando a un candidato como Leonel, que ha sido tres veces Presidente de la República y a quien, si bien se le reconocen muchos logros de los gobiernos peledeístas, también se le asocia con cosas que rechazan sectores de la población.
Sin embargo, Leonel es un líder de elevado ascendiente y cuya dimensión --de apartarse a Danilo Medina--, no tiene comparación ni dentro ni fuera del PLDÖ Por tanto, lo de “caras nuevas” se dice rápido, pero presentar una alternativa fuera de ellos dos, no parece tarea fácil en estas circunstancias.
Si de verdad Danilo no será candidato en el 2020, Leonel le lleva mucha gabela a cualquiera que quiera aspirar, por mucho que pretenda poner al gobierno detrás suyo.
Ese argumento es el factor provocador de los mensajes de MontalvoÖ Pero sobre todo de las declaraciones de José Ramón Peralta, ministro Administrativo de la Presidencia y hombre de absoluta cercanía y confianza del mandatario, y quien -a diferencia del primero-, se involucra y coordina asuntos políticos y hasta en ocasiones funge como “vocero oficioso” del Presidente.
Construir una candidatura -por muy nueva que tenga la carita-, con posibilidades reales de vencer a Leonel en una competencia interna, no se hace de la noche a la mañana y cualquiera que pretenda embarcarse en esa tarea debió comenzar antes de ayer. Y nadie va a caer nuevamente en el error del pasado proceso cuando algunos “bateadores” se fueron con el lanzamiento y Juan Dolio los dejó con el bate al hombro.
Los anuncios múltiples y consecutivos de que el presidente Medina no irá a una nueva reelección parecen dirigidos a descomprimir tensiones a lo interno del PLD y a reducir aún más a los desinflados verdes. Pero también pudiera tratarse del pistoletazo de salida para aquellos que en la corriente de Danilo tienen proyectos políticos y acarician la idea de candidatearse o simplemente se creen presidenciables.
Así parecen entenderlo algunos que ya se promueven abiertamente y hacen esfuerzos políticos como Reinaldo Pared, Gonzalo Castillo y Francisco Domínguez Brito, y otros como Carlos Amarante Baret y Rubén Bichara que acarician la misma idea. Algunos susurran nombres de figuras emergentes como Andrés Navarro.
Pero quien pretenda disputar la candidatura presidencial peledeísta tiene que trabajar duro y mucho, y arrancar cuanto antes para ver si “prenden” en un partido bifurcado en los liderazgos de Danilo y Leonel. Porque si no “prenden” -asumiendo que Danilo no se presentará a una nueva reelección- el candidato será Fernández.
Leonel, sin embargo, tiene un hándicap a la vista: rodeado de la misma gente, con el mismo discurso y sin cambios sustanciales en su estilo de liderazgo, tendría por delante la difícil empresa de reencantar  a una sociedad que ha cambiado mucho desde la última vez que estuvo seducida por su bonito discurso.
...De ahí el afán por una “cara nueva”.
Por Oscar Medina ;-