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domingo, 7 de mayo de 2017

¿Quién da el poder?

El poder concentrado en el PLD hoy, es el mismo poder que concentró la dirigencia del PRD cuando Hipólito Mejía fue gobierno (2000-2004).
Fue esa concentración de poder que motivó en ese momento a Mejía y su partido a buscar fórmulas para mantenerse en la conducción de los destinos del país. Es lo que pasa hoy con el PLD.
Con todo el poder en sus manos, tratan de mantenerlo y seguir haciendo el gobierno que “creen” merece el país. Y es que a cada uno de los presidentes que hemos tenido, desde el 1966 hasta hoy, han sido escogidos democráticamente por la población votante y aún los que no lo votaron deben supeditarse a él.
Hay que decir que no fue el Comité Político del PLD que se “apoderó” del Palacio, del Congreso y los ayuntamientos. Fue mediante el único mecanismo que tenemos para escoger nuestras autoridades cada cuatro años.
Es por eso que no entiendo el reclamo de algunos sectores, políticos, empresariales y ahora religiosos, que pretenden se “le quite poder” al PLD, sabiendo que el escenario para eso es mayo de 2020.
Incomprensible la postura del arzobispo Francisco Ozoria. Atribuye al poder que concentra el PLD el auge de los males del país.
Él dice que eso es “malo” para la democracia. Pero ¿no fue democráticamente que fueron electas estas autoridades hace apenas un año? Si Ozoria, a quien respeto como jefe de la iglesia, ostenta todo el poder en sus manos, y fue designado por un solo hombre, el Papa Francisco, ¿cómo no puede entonces ejercer el poder alguien que cuenta con el apoyo de 62 de cada 100 de sus conciudadanos? Recuerdo que al asumir su posición, Ozoria llegó con sus “cercanos colaboradores”, dejando de lado a quienes sirvieron a López Rodriguez. Eso lo hizo para tener gente de “su confianza” a su lado ¿si en su caso es bueno, por qué es malo que un presidente haga lo propio? Los partidos de oposición, algunos grupos de la sociedad civil, y el arzobispo, están en su derecho de apoyar la gestión de gobierno del PLD. Pero la democracia y la Constitución mandan a quienes perdieron las últimas elecciones a prepararse para el 2020. No hay otro mecanismo.
Lo otro sería sembrar el caos y repetir el “desgraciado y bochornoso” golpe de Estado que sacó del poder al profesor Juan Bosch, dejándonos de herencia una revolución entre hermanos y una odiosa intervención estadounidense.
En voz de líderes de oposición he escuchado más de una vez que, ya es tiempo de salir del PLD y de Danilo. A esas voces se sumó ahora el arzobispo Ozoria.
Insisto en que ese poder lo dieron 62 de cada 100 dominicanos y eso debe ser respetado.
Contra la corrupción y la impunidad, estamos todos. Parece que un grupo, dolido por su última derrota, quiere poner en riesgo la democracia y la estabilidad, eso no podemos permitirlo.
Los mecanismos para hacer justicia están definidos en el país y a esos tenemos que recurrir y en ellos confiar.
Por Tomás Aquino Méndez ;-
tomas.mendez@listindiario.com