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jueves, 30 de marzo de 2017

¿Hasta cuándo?

Si las motocicletas constituyen el medio a través del cual se perpetran la mayoría de los atracos o atentados en el país… ¿qué estamos esperando para ejercer un control más estricto sobre su uso? Aun cuando se trate del vehículo que emplea una gran parte de las familias de escasos recursos para movilizarse, estas motocicletas ya representan para la ciudadanía un símbolo vivo del peligro.
La gente se asusta cuando ve o siente que se le acerca o le sigue una motocicleta y no está para discernir si se trata de un padre de familia, trabajador honrado o de un delincuente.
Este dilema es el que obliga a una depuración estricta de estos vehículos, tanto para establecer la originalidad de sus matrículas, la licencia de sus conductores, su propiedad y si está al día con las reglas del tránsito.
Esto se consigue de dos maneras: abriendo un proceso para verifi car estos datos y, al mismo tiempo, hacer obligatorio el uso de chalecos lumínicos con el número de la placa y cascos protectores del conductor y un eventual pasajero u acompañante.
O procediendo de inmediato a una requisa sistemática, general, en las calles y avenidas para verifi car si los motociclistas están cumpliendo con estas normas, algo que se les haría difícil a los delincuentes, que por lo general andan sin documentos de identidad y de la propiedad de esas motocicletas.
Un operativo de envergadura de la Policía Nacional y la Autoridad Metropolitana del Transporte (AMET), a diferentes horas del día, está legítimamente permitido, porque se trata de una acción de emergencia para contener la alta ola delincuencial que pone en peligro vidas humanas y propiedades.
No puede haber contemplaciones en la persecución y detención de los que usan esas motocicletas para violar la ley y cometer toda clase de desmanes, atemorizando a todo un pueblo y creando un clima de inseguridad y miedos.
En nombre de la protección ciudadana, nadie puede oponerse ni rechistar frente a un operativo de urgencia como ese. La situación actual no admite más demora en poner control a los criminales.
El quedarse de brazos cruzados es peor, porque la autoridad les estaría dejando el terreno libre para que, confundidos o disimulados entre los ciudadanos correctos y buenos que también usan motocicletas, estos delincuentes sigan su macabro festín perverso matando, atropellando o atemorizando al pueblo a cualquier hora del día, sin que nada les pase.
En este contexto, el anuncio del alto mando militar y de la Policía de que aumentará el patrullaje con 7,000 hombres más y que ha constatado que desde motocicletas ocupadas por varias personas se están cometiendo muchos actos criminales, es digno de saludarse porque es lo que ha estado demandando la ciudadanía. A la autoridad le corresponde actuar con mano fi rme y a los ciudadanos esperar resultados.
Tomado del editorial de
¿Hasta cuándo?
de la fecha