jueves, 1 de diciembre de 2016

El Hipólito de tribuna

PALABRA SIN CADENA.- La frecuencia de Leonel Fernández dictando charlas, tanto dentro como fuera del país no sorprende, ni es nada nuevo. No puede decirse que sea hobbie, como lanzar pelotas a un canasto en la azotea del edificio de Funglode. Es un profesional de la palabra, la que usa convenientemente, y no solo como político, sino también como académico. Además, donde no pagan al conferencista, este vincula la Fundación y firma acuerdos de intercambio y colaboración, o se le reconoce con un Honoris Causa.
Y como la celebridad no se da gratuita, se aprovecha de todo tipo de sustento. Mientras los ociosos del PLD lamentan situaciones equívocas, o ven la sangre del cordero antes que llegue al matadero, Fernández recorre los foros más acreditados y se ocupa de la alta política. Él fue suficientemente claro la última vez, y lo dijo para que no lo metieran en contienda anticipada. Está dispuesto a ser candidato presidencial en el 2020, pero solo si se lo piden. Nada
de vientos que soplan, que ese jueguito le salió caro y no tiene sentido insistir en lo fallido, en lo que fue fracaso...
DE TARIMA A TRIBUNA.- Si no sorprende el Leonel Fernández discursivo, sí el Hipólito Mejía de tribuna. En tarima fue un éxito, a pesar de dos caídas en tres intentos, y pudo seguirlo siendo, pues no es fácil cambiar el temperamento de las personas y menos cuando sufren el acoso de los años. Sin embargo, dio una charla un día, y la gente lo vio bien, y otra, y otra, y el asombro y el aplauso eran justos ante esa mudanza de ánimo. ¿De qué va la cosa? No puede decirse que el público sea diferente, o distintas las preocupaciones, pero sí que la actuación ahora luce más profesional. No serán las palabras del estadista consumado, pero nunca el relajo que se pierde con la última risa. La indagatoria se impone, y en lo que se averigua más a fondo, se considera obra de familia ese actual talante. Unos dicen que los hijos, o la hija, pero otros que el nieto. El Garrigosa. Aunque no se sabe el propósito. Si es reciclarlo para que sea candidato en el 2020, o rehabilitarlo para que se mantenga en la pista, aun cuando no baile, o simplemente retirarlo en olor de santidad...
DEBAJO DE LA MATA.- Hipólito Mejía está en el medio, y al que está en el medio algo se le pega, dicen en la calle. O juega a su favor o a favor de otro, pero es un elemento a tener en cuenta. Un elemento, no un factor. Por ejemplo, su flirteo con el gobierno que saca de casillas a los seguidores de Luis Abinader, no al propio Abinader. Nadie cree que sea un repente, una reacción del momento, como sucedía en el pasado. El Mejía que participa en la campaña del Gobierno contra accidentes de tránsito, es el mismo que visitó y aprobó la Barquita, o se tomó media jornada de su tiempo para compartir un Día de Campo con el presidente Danilo Medina, o expresó en carta sus preocupaciones sobre la producción agrícola, e incluso comparte la declaratoria de emergencia por el desastre ocasionado por las lluvias. Una coincidencia puede ser equivocación, pero dos o tres o más llevan a pensar en una línea acordada y puesta en escena. Con los riesgos y las consecuencias que impliquen y
provoquen. Aunque más que línea podría ser cálculo. Mejía se coloca debajo de la mata de las contradicciones entre Medina y Fernández, esperando que el mango le caiga en las manos...
¡OH, YO TAMBIÉN! .- Que Leonel Fernández diserta, que Hipólito Mejía charla. ¡Oh! Luis Abinader expone. Como lo hizo esta semana en un encuentro con jefes de medio y sobre un tema tan difícil, y escabroso, pero de gran actualidad: el endeudamiento del Gobierno. Explicó el fenómeno, y de manera suficiente, pues suyas fueron las primeras páginas de los periódicos al día siguiente. El hecho es interesante, pues de una política de calle, incluso sin sentido ni provecho, se pasa a una política conceptuosa. Los potenciales o posibles candidatos del 2020, al parecer, no se quedarán en consignas, como las campañas recientes o del pasado, sino que el debate tendrá más altura, o más fundamento, o más programa. De seguro que Fernández continuará con su República Dominicana 2044, un cinemascope de gran éxito, pero sus virtuales oponentes no se quedarán callados y harán lo propio, como se ve en las charlas de Mejía y en las exposiciones de Abinader...
Por Orlando Gil ;-
orlandogil@claro.net.do