jueves, 1 de diciembre de 2016

¿Perdió Hillary?

Las elecciones del ocho de noviembre en los Estados Unidos quedarán marcadas como las más atípicas en más de 200 años de historia electoral. Hillary Clinton óla abanderada del Partido Demócrataó perdió la Presidencia a pesar de obtener 2.2 millones de “votos populares” más que su contendor republicano, Donald Trump.
Es probable que los cuestionamientos sobre la necesidad de modificar el sistema electoral continúen por mucho tiempo, como ocurrió después de las elecciones del 2000 cuando algo semejante torció el destino norteamericano con el inesperado triunfo de George W. Bush sobre Al Gore, en un caso sin precedente decidido cuatro semanas después por la Corte Suprema de Justicia.
¿Hillary perdió o ganó estas elecciones en los Estados Unidos? Voto a voto, nadie duda que recibió mayor apoyo que Trump, pero eso no bastó para obtener los 270 votos electorales necesarios para alcanzar la victoria como establece al sistema político estadounidense. Ya con cabeza fría, tres semanas después de los comicios, José Café analiza este fenómeno desde su apacible retiro de Barcelona...
... Menos Bernie Sanders
Por muchas razones, el mundo y la misma Hillary Clinton se formaron la idea ciega y cerrada de que le había llegado su turno de ser la primera presidenta de los Estados Unidos. Todos los presidenciables del Partido Demócrata, menos Bernie Sanders, se abstuvieron de presentarse o seguir en las primarias para dejarle el camino libre.
Ese triunfalismo dionisíaco la hizo descuidar al menos dos mandamientos del decálogo de cualquier campaña política y saltarse varias señales que conducían al abandono de ese espejismo.
La primera regla es que procede tener un programa económico. Hillary lo tenía, pero no era el tema principal de su campaña. Su bandera fue el glorioso discurso optimista y unificador. Esa retórica te traslada a la dimensión soñada de convivencia colectiva y te pone a creer que todo lo puedes, pero por ti mismo, no te promete nada.
Por contra, Donald Trump ha estado prometiendo desde el día uno y todavía no ha parado.
En segundo lugar, no salió a buscar los sufragios. Salvo al final, organizó pocas concentraciones en comparación con su rival. El 69% de los votantes pensaban que el país estaba mal encaminado, y si ella es demócrata no podía ser el camino bueno. El 83 % quería un cambio, y ella representaba lo mismo de lo mismo. En intención de votos, aparte de que su ventaja era mínima, los partidarios de Trump estaban más inclinados a votar por él que los suyos por ella.
Ceguera y olvido...
No vio que el efecto de arrastre del fenómeno Trump desbordó los límites de cualquier campaña y olvidó que el magnate ni era huérfano ni manco ni desgraciado. El mundo la quería; pero los apoyos del poder geopolítico eran de Donald Trump. El ciberespacio de entretenimiento le favorecía con todo tipo de maledicencia contra su oponente; pero la informática profunda y de espionaje que sustrae y pasa información irrefutable para atacar al contrario era de Donald Trump.
En el frente local, la élite política, económica y social estaban de su lado; pero la inmensa mayoría del espacio geográfico, los cuerpos armados, la seguridad interior y las fuerzas policiales locales eran de Donald Trump.
Cuando el retiro militar demócrata denunció las supuestas carencias mentales de Trump para gestionar códigos nucleares, otros 288 generales pensionados publicaron un manifiesto proclamándolo como el Comandante en Jefe idóneo.
El FBI reactivó la investigación contra ella por encima de la ley, el Departamento de Justicia y la cabeza de Obama como diciendo: Esa señora está bajo escrutinio federal y, por lo tanto, no puede ser la presidenta de los Estados Unidos de América
Y el ocho de noviembre ella se llevó el voto popular y Donald Trump el voto ganador.
Por César Medina ;-
lobarnechea1@hotmail.com