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lunes, 26 de diciembre de 2016

El 2017 será un año político

DE PE A PA.- El 2017 dominicano será político de enero a diciembre, si se cumplen las expectativas que se apuntaron al final de este 2016. El político que no repartió canasta, caja o funda con la correspondiente botella de ron para el papá, de seguro dará juguetes en enero, pues aunque no se tenga la inocencia de antes ni edad para votar, la fiesta de Reyes gana más votos que la francachela de Navidad. La ternura conmueve y Herodes fue uno y se quedó en la historia. Aunque lo importante es que cada cual se gana el cielo a su manera o como pueda.
Solo la política no val cielo y se conforma con los conflictos de la tierra. Tan fuerte es la política que nadie descansó ni dio tregua, incluyendo las iglesias, que ahora se descubre en el 2016 que son más apasionadas que los partidos y que defienden sus principios como si fueran verdaderas causas de poder. Si las iglesias pierden ese pleito, que se olviden de la pastoral y de las convocatorias multitudinarias, pues se tiene visto y comprobado que con palabras dichas al viento o mucha gente congregada no se mete miedo al Palacio Nacional ni se evita el influjo de la calle. Si no pueden las iglesias, ¿qué puede esperarse de las feligresías?...
A LO BIZANCIO.- El presidente de la Junta Central Electoral marcó el calendario del 2017 como el año de aprobación de la Ley de Partidos. Lo dijo en medio del agasajo a los periodistas, y según se tiene averiguado no se había tomado un solo trago, aunque Julio César Castaños gusta del vino consagrado. Dijo que desde que arranque el año convocará a los partidos para tratar el asunto y decidir entre todos la mejor estrategia para alcanzar dicho objetivo. ¿Qué tiene Castaños que no Roberto Rosario, su antecesor, y Agripino Núñez, el mediador, para producir lo que políticamente sería un milagro? Él se define como guabinoso, pero nunca lo sería más que los partidos y la verdadera guabina son los políticos, que se resbalan en toda pista de baile a sabiendas, ya que son ellos, y no el organismo de elecciones, riegan polvo de talco. Ya se verá la discordia en que lo que debiera ser una discusión franca y abierta, pues como siempre unos atribuirán más responsabilidad al adversario que a sí mismos. Si es que los partidos sientan a una mesa, el ejemplo de Bizancio, en que se debatía sobre las propiedades de los ángeles quedará corto a República DominicanaÖ
POR BOCA Y NARIZ.- Entre las sorpresas de fin de año sobresale que el Palacio Nacional dejó a Leonel Fernández suelto de manos y pies para recorriera el país región por región predicando su propio Evangelio. Rumba abierta y consumado bailador pudo hacer su fiesta sin las ojerizas de lugar y los chismes de ocasión. Y lo más importante. Como en las mejores campañas, y con el propósito más noble, pues no se trataba de salvar almas o ganar votos, sino de recuperar al partido que se perdió en las brumas del poder. Se comió y bebió como nunca, y Fernández deberá ponerse a dieta al empezar el año, ya que con cada cucharada que se diera en las diferentes comilonas, era para aumentar de peso. Dijo en cada parada lo que los peledeístas ya sabían, solo que agregando como sazón adecuado que el 2017 será el año de la reestructuración. Los remedios guardados del VIII Congreso Norge Botello serán aplicados al enfermo, y si no por boca, por narizÖ
ENEMIGUITOS ENEMIGUITOS.- La reestructuración del PLD no puede lograrse sin la Ley de Partidos a discutirse en el 2017, pues en el oficialismo, al igual que en las demás colectividades, no existe árbitro. Y los peledeístas son enemigos unos de otros, aunque lo disimulen. Todo el que aspira a un cargo, dentro o fuera, no ve en su oponente un rival a vencer, sino un adversario a destruir. Los observadores solo se fijan en Leonel Fernández y Danilo Medina, pero la verdad es que si por ellos fuera, las tensiones no se advertirían. No se sabe cómo o desde cuándo, pero los dos tienen flema inglesa. Las cosas que se dicen a nivel de grupo, o lo que se han hecho, y sin embargo, conversan animadamente y se ponen de acuerdo. Leonel sigue siendo Leonel, y Danilo, Danilo, sin que Franklyn Almeyda influya en el primero y no se sabe quién podría influir en el segundo. La campaña de ahora la dirige Bauta Rojas, y la prensa de Fernández se ocupa de aclarar que Félix Bautista no anda, y en la mesa principal no sientan a Almeyda, de manera que los resabios ni los  rencores tengan cabida...
Por Orlando Gil ;-
orlandogil@claro.net.do