jueves, 13 de octubre de 2016

Haití, obstáculo del porvenir dominicano

La vecindad con Haití afecta directamente el porvenir dominicano. La inmigración clandestina y contratación irresponsable son las causantes de enfermedades tan deprimentes como la sífilis y la malaria, a las que se agrega la importación foránea del cólera. El contacto con la práctica promiscua de sus mujeres es el gran cultivo de la sífilis, enfermedad que había sido casi eliminada de nuestro medio.
La malaria había sido erradicada, pero hoy la reaparición del paludismo es otro gran retroceso en la lucha contra uno de nuestros peores flagelos sociales por la gran población haitiana ambulatoria en nuestro territorio.
Es propicio citar al Dr. Joaquín Balaguer en su obra “La Isla al revés”, el gran intelectual zorro de la política dominicana y universal señaló como solución al problema haitiano que la gran masa de ese pueblo evolucionara y que su nivel social dejara de descansar, como hasta ahora, sobre un tipo de economía primitiva con gobiernos progresistas presididos por negros auténticos y no por cuarterones interesados en mantener a esa población en un estado de miseria y de ignorancia propicio a la explotación más vergonzante, sino llevar a este pueblo por un sendero de transformación en un país de nivel social aceptable. De ser así, la vecindad de Haití habría dejado de ser una amenaza para Sto. Dgo. y ambos países, dentro de sus respectivas fronteras, podrían colaborar fraternalmente como obra de solidaridad sociopolítica.
El Dr. Balaguer, hombre preclaro, entendía que con la elevación de su nivel social y político, el pueblo haitiano se liberaría de los peligros que hoy representan por una fecundidad incontrolada.  En definitiva, una evolución hacia un grupo de familia de tipo cristiano y la desaparición de costumbres bárbaras que hacen posible la promiscuidad sexual y las uniones incestuosas, crearían el obstáculo preventivo necesario para que la población no se desarrollara en proporciones alarmantes.
Entre todos los países de América, Rep. Dom. es el más interesado en el progreso de Haití y espera el momento en que estos vecinos salgan de su economía de tipo primitivo o feudal y de un estado social propio del más grave deterioro forestal y agrícola. Apoyemos pues a nuestro Presidente y que todas las fuerzas vivas de la nación marchen juntas en apoyo al Plan de Regularización Migratoria, para así preservar nuestros índices económicos de estabilidad y preceptos constitucionales.
Por Ricky Noboa ;-
rnfdeportes@hotmail.com