lunes, 5 de septiembre de 2016

Obras y peajes

Con el volumen de obras viales y de servicios en carreteras que se ha financiado con los recursos de los peajes, hay razones que justifican un reajuste de las tarifas en esas estaciones a partir de hoy.
Un vehículo que paga 60 pesos para salir de la capital hacia cualquiera de las regiones del país, dígase con un grupo que va a Chavón a pagar miles de pesos por un concierto o en hospedaje, en villas o playas del Este, y sufre alguna avería, recibe de inmediato una asistencia técnica gratuita que vale, tangible o intangiblemente, más que esa tarifa.
De la misma manera en que disfruta de estas ventajas, así de igual se beneficia de carreteras asfaltadas, cuidadas, de nuevas y modernas vías, como las avenidas de Circunvalación, que reducen los tiempos de viaje.
¿De dónde sale el dinero para tanta gratuidad? Todo el dinero que se invierte en esas obras que ejecuta el fideicomiso RD Vial proviene del cobro del peaje.
La gente reacciona disgustada cuando se elevan los impuestos, pero debe quedar claro que ningún país se desarrolla si no cuenta con una estructura tributaria que genere recursos para las distintas obras que demanda una sociedad.
Siempre y cuando esas obras o esos servicios ciudadanos se visibilicen, como es en el caso actual, se justifican. Lo que al ciudadano le disgusta, y en eso tiene toda la razón, es que lo que paga en impuestos no se refleje en obras para el bienestar colectivo.
En el caso de los peajes, debe quedar claro que es un impuesto a la circulación de vehículos, por lo que los autobuses y vehículos del transporte privado no pueden cargar a cada pasajero el monto del ajuste que se aplicará desde hoy, exclusivamente, a los vehículos.
Sería un traspaso injustificado
Pero vale hacer la advertencia porque aquí sabemos que los sindicatos del transporte masifican o generalizan las alzas que se registran en los combustibles, los peajes y las placas, cargándoles el dado a los usuarios y raramente rebajan sus tarifas cuando alguno de estos componentes varía hacia la baja.
Ojalá que no se atrevan a un desatino semejante.
Tomado del editorial del 
Obras y peajes  
de la fecha