sábado, 13 de agosto de 2016

El pecado de la violación "EN EL CEREBRO DEL DELINCUENTE"

Se ordenó sacerdote el 2 de octubre de 1982 en la iglesia San Rafael de Villa Tapia. La mayor lección aprendida en la cárcel ha sido que hay que ser paciente en la vida, saber escuchar y hablar solo cuando sea necesario 
Santo Domingo;- Se considera violación sexual todo acto que con violencia o grave amenaza obliga a una persona a permitir a otra el acceso a sus partes íntimas, sea carnal por vía vaginal, anal o bucal, o que realiza actos análogos introduciendo objetos o partes del cuerpo por alguna de las dos primeras vías.
En República Dominicana está calificado de esta manera en el artículo 331 de la Ley 24-97, que modificó el Código Penal para tipificar como crimen o delito la violencia contra la mujer o la violencia intrafamiliar.
Esto incluye a todos sus miembros, hembras y varones, menores o mayores de edad.
Se sanciona con penas de 10 a 20 años de reclusión y multas de cien mil a 200 mil pesos a las personas encontradas culpables de cometer estos delitos.
En las historias que presentamos a continuación no queremos juzgar a nadie. Se trata de un trabajo periodístico que busca retratar la realidad de hechos que ocurren con frecuencia, con miras a contribuir con los programas de reducción de la violencia y la criminalidad.
Le falló a Dios
En ningún momento admitió ser culpable de haber violado 17 veces a un menor de 14 años, como denunció la víctima ante la justicia dominicana, acusación por la cual el sacerdote está cumpliendo una condena de 15 años.
Negó rotundamente que irrumpiera en la intimidad de muchachos que lo ayudaban con las labores de organización y limpieza de la parroquia a su cargo. En el lenguaje eclesiástico estos son llamados “sacristanes”.
Sólo atinó a inculparse en el delito que él llama lo más grande que puede cometer un ser humano: Faltar a la palabra empeñada. Promesa.
Esto sí parece dolerle mucho porque cuando lo comenta sus ojos espontáneamente se nublan de lágrimas “llenas de vergu¨enza” que se manifiestan concretamente en el temblor de sus labios al hablar, y la agitada y profunda respiración del momento que está viviendo ante una periodista que busca la sinceridad de sus declaraciones.
No sabía cómo convencerme de lo que él entiende como falsas acusaciones a su persona. No estoy para juzgarlo, aunque sí vi brotar de su interior el sentimiento del dolor del “pecado”, que tanto significado tiene para los devotos de la “Ley Divina de Dios”, y que no se puede fingir.
Sus expresiones no son muy claras, pero deja entender que se arrepiente de haberle fallado a su Iglesia y a lo que él quiso y eligió ser en la vida: sacerdote.
Está muy perturbado en el recinto carcelario de Najayo, aunque goza de ciertas consideraciones por ser un “enviado del Señor” que lo único que hace en el penal es evangelizar, a pesar de ser señalado como violador del Código del Menor y de haber sido calificado por la familia de los afectados y por la sociedad como un “pedófilo”.
No tenemos la potestad de condenar a nadie, pero este personaje dejó salir una sonrisa extraña, que parecía de agrado, cuando relataba que la supuesta víctima dijo que había estado 17 veces con él. Sin embargo aseguró que era inocente de los hechos imputados.
Estas son algunas de sus expresiones textuales
: -Me acusan y me dan la libertad por no encontrar un elemento penal (material) que me implicara en ese asunto, porque nunca lo hubo. Me hicieron todos los estudios psicológicos, psiquiatras y a nivel biológico y científico, los médicos que tienen que ver con la parte sexual del hombre, y tres fiscales. El estudio salió …. ¡Perdone!. Yo quería entregar mi vida al Señor.... (se aflige).
¿Qué salió en el estudio?
En el estudio salió que yo nunca había tenido relaciones sexuales.
 ¿Con una mujer?
Con nadie. Examinaron la parte del hombre, el glande y se determinó que nunca había pasado por el canal de una vagina, ni por ningún lado …
-Continúe
-Los médicos lo saben todo. Por la forma del glande. Es científico esa cuestión. Y en el examen psicológico salió que yo no tenía problemas ni nuevo, ni antiguo ni en la otra vida.
Nada. El test arrojó que yo era inocente.
Yo eso se lo prometí al Señor, el ser sacerdote para siempre. Y eso es una vocación. La gente me pregunta: ¿Por qué eres cura? Cásate ahora que estás fuera de la Iglesia. Y yo le digo No. Eso es una vocación.
Si usted me pregunta por qué yo le diría: “No sé”, simplemente siento el deseo de ser sacerdote. Y me han quitado parte de mi misión….
Es parte de mi entrega que ya no lo puedo hacer. Aunque no puedo celebrar una misa hago mi trabajo evangelizador. Aquí nadie puede señalarme con nada que no sea alabar a Dios.
(Pausa por el llanto, dolor, sufrimiento y presión del momento de la entrevista)
 -¿Podemos seguir?
-Sí...
 ¿Qué fue lo que realmente pasó?
Todo viene porque un día, en el 2000, Ligia Amada Melo de Cardona me hace director de la escuela Víctor Garrido. Yo andaba con Leonel (Fernández) para arriba y para abajo y bendecía todas esas cosas. Era la escuela más terrible que pudiera haber en ese Distrito Escolar. Había 1,200 estudiantes. ¿Qué pasa? Yo soy un cura de barrio con 17 comunidades.
A mí venían a las 2:00 y 3:00 de la mañana tocándome la puerta: “Padre, mi hijo está preso”, ayúdeme.
Y yo tenía que hacer algo. Era cambio de gobierno. Leonel había remodelado la parroquia, pero la escuela, que estaba al lado, era un antro. Yo fui donde Hipólito (Mejía) y le digo que reparemos la escuela y agregue aulas. Se construyeron 24 aulas nuevas y pasó a tener de 1,200 a 5 mil estudiantes.
 ¿Quién lo acusó de pedófilo?
La persona que dice que yo lo violé había venido del colegio La Paz, que funcionaba en la Universidad O&M, y lo sacaron por mal comportamiento.
El padre del joven estaba en Hogares Crea. El muchacho era hijo de una familia disfuncional. Su tío era homosexual, su abuela inclusive había caído presa por droga. Era un menor perdido. Yo trabajé mucho el caso de la droga y quería ayudar al muchacho a recuperarse.
 ¿De qué lo acusaron en realidad?
¡De violación! (Esta respuesta se produjo en tono alto y molesto).
Era un muchacho de 14 años. Ya tiene 28 y es homosexual, sí. Él dijo en el juicio que yo lo había violado 17 veces (sonríe espontáneamente).
Lo grande de esto, atiendan, es que cuando le hacen el estudio a él encuentran hallazgos de enfermedad venérea (una flor blanca) y en mí no. Ellos dicen que yo me la curé, pero no. Eso lo que quiere decir es que él había estado con otras personas. Se confirmó semen en su ano. ¡Cómo es posible que me acusen a mí….!
El cerebro Humano
Los malhumorados
Hay personajes que viven muy malhumorados, en una amargura constante. No hay en sus vidas momento alguno de felicidad, y por tanto, son de muy poco agrado para los que sí entienden que el ser feliz es la razón máxima de la vida. Está científicamente demostrado que quienes viven de mal humor y en tristes amarguras terminan acabando con sus vidas. En un importante trabajo científico en el que se relaciona el mal humor con daños en el cerebro y el corazón, y que fueron publicados en el 2005 por New Jersey Journal of Medicine, se ha demostrado los efectos adversos a estos órganos, como consecuencia de pérdidas, conflictos afectivos, eventos trágicos impactantes o recriminables, confirmando que se afectaban áreas talámicas y de las amígdalas cerebrales, ambas relacionadas con conducta y memoria humanas. Estos trabajos científicos dirigidos por el Dr. Frichione, confirman las secuelas de los trastornos del ánimo expresados en anhedonia o falta de interés, muy malas relaciones sociales, ansiedad, depresión y cardiopatías variadas como consecuencias de desajustes emocionales.
Sentencia
La segunda parte
Lo que te dije ya es la primera parte y ahora viene la segunda parte. La segunda parte es que yo tengo 14 años sufriendo el problema. Yo salgo de la cárcel por falta de pruebas (libertad condicional) en septiembre u octubre del 2006.
Ellos (padres de la víctima) apelan la sentencia y pasé del 2006 al 2009 yendo a los juicios, pero suelto en mi casa haciendo una vida normal. Nunca rehuí del proceso, la Iglesia nunca me dijo nada. Yo mismo me retiré. Ellos no me podían sacar hasta que no se demostrara mi culpabilidad.
En el 2009 se produjo una sentencia contra mí, me juzgan dos veces y eso es todo. El mismo expediente primero lo reintrodujeron por segunda vez y me condenaron a 15 años. Lo que se demostró fue no que fue violado, sino que a él le gustaba eso porque él hacía sexo por dinero. Entonces me acusan a mí de haberlo llevado a eso, de propiciar que él se dedicara a eso, como que yo le hice a él un daño moral. Créame, esta es una prisión injusta… ¿Por qué lo señalaron a usted? El papá del muchacho vendía droga. El joven la consumía. Yo trabajé en contra de las drogas. Ellos me lo dieron para que lo curara.
Era de los que yo trabajaba para que dejara el vicio. ¿Cómo yo le iba a hacer daño? Eso es todo.
Por Wendy Santana de Franjul ;-
wendy.santana@listindiario.com