sábado, 13 de agosto de 2016

Los aviones Tucano

LA REACCIÓN.- El tema de los aviones lleva dos o tres días bajo el foco directo de la opinión pública, y la impresión que se tuvo desde el principio era que la calle sabía más que las autoridades. La reacción fue la de siempre: incredulidad y duda en la población y defensa disimulada y artera de los interesados. El caso fue prontamente politizado, y no podría ser de otra manera, pues eran políticos todos los involucrados. Se habló de justicia selectiva, de show mediático, de trato igualitario, de soga rompiendo por lo más fino. El escenario se llenó de personajes, y todos con la misma intención: dificultar el proceso.
No se entiende cómo la soga podía romperse por lo más fino cuando las indagatorias empezaron por un teniente general y ex secretario de las Fuerzas Armadas. La soga no podía romperse por lo más fino cuando la averiguación alcanza a un senador de la República, que además es sobrino de un ministro y este miembro, a su vez, del Comité Político del partido de gobierno. ¿Cuál sería, entonces, la parte gruesa de la soga? Lo peor de todo es que la posible parte gruesa de la soga saca la cabeza sin tener claro de qué van los tiros…
EL VOCERO.- La rápida advertencia de Rafael Núñez no fue tomada como declaraciones propias de un ciudadano que participa en el debate público, sino que todos los medios subrayaron una condición que no creo hubiera resaltado como parte de su acometida: vocero de Leonel Fernández. Las preguntas, por tanto, no pueden girar alrededor de Núñez, sino de Fernández, quien a la sazón era presidente cuando se compraron los aviones y a cuyo gobierno sirvió el general Pedro Rafael Peña Antonio. No habló por tanto el ex director de prensa, sino el ex mandatario. ¿Por qué Fernández se adelanta a los acontecimientos, y en vez de poner distancia con el caso, lo acerca? Un hombre de Estado no prejuzga con tanta ligereza, a menos que tenga informaciones privilegiadas y que no son del dominio de la opinión pública. Además, se conocen las diferencias entre los representantes del Ministerio Público y el sector político que encabeza Fernández. Este sería otro capítulo de una novela interminable de acoso y derribo, pues lo que vale para uno, vale para el otro. La sacrosanta fecha del 16 de agosto…
NADA DE DESPUÉS.- En un país con una cultura de dejar todo para después ( de Navidad, de Reyes, de Semana Santa, etc. ), llama la atención que se inicie este proceso de investigación o de persecución casi en la víspera del inicio de un nuevo mandato. Sin embargo, vale recordar que la Procuraduría General de la República lleva tres años con el expediente abierto, que hace cuatro meses que llegaron los Papeles de Brasil, y que en los últimos tres meses estuvo rastreando cuentas y detectando transferencias. No siempre el tiempo es oportuno, pero cuando se depende de otro, como en este caso, las excusas van primero que las sospechas. La compra de los aviones olió mal desde el principio, pero lo podrido estaba en Brasil, y hasta que sus autoridades no colaboraran, como lo hicieron ahora, no podía hacerse nada. ¿Qué era lo que se quería de Francisco Domínguez Brito, que recibiera la documentación que él mismo pidió y la guardara hasta ver si sobrevivía a los cambios de gabinete? Si se habla de la continuidad del Estado, el que lo sustituya tendrá que arrear…
TRATO IGUALITARIO.- El alto oficial habló de trato igualitario, y habría indagar el sentido de la expresión. ¿Igualitario con qué o con quién? ¿Con sus compañeros de tribulación o considerando antecedentes conocidos? Hasta ahora las diligencias con unos van con los otros, y no hay elementos para pensar que pueda cambiar la dinámica. Aunque sí tener en cuenta que otros colaboradores del expresidente Leonel Fernández fueron sometidos a iguales tormentos y ganaron la partida, y se la ganaron al propio Procurador en el caso de Félix Bautistas, o a la Fiscal del Distrito Nacional cuando fue Víctor Díaz. Nada nuevo bajo el sol. Lo de show mediático habrá que ver, pues el mismo no será responsabilidad de Francisco Domínguez Brito, sino de los medios. Incluso, lo del circo también resbala. El gobierno no necesita entretenimiento adicional, pues dará el suyo el próximo martes 16 cuando emita los decretos y los sectores diversos de la población se la pase discutiendo las bondades o las fallas de los cambios…
Por Orlando Gil ;-
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