miércoles, 25 de mayo de 2016

¡… Y Pelegrín se despide!

En su carta de ayer a esta columna, Pelegrín Castillo se despidió del electorado que no le favoreció y aún cuando exhibió el orgullo que porta en su ADN, mostró el amargor de una derrota que evidentemente le sorprendió, lo que demuestra que lo ilusionó la posibilidad de que podía ganar las elecciones.
Parecería que se trata de un mal endémico en los políticos dominicanos cuando van a elecciones: se embullan con el ruido de la calle, se ilusionan con la idea de que van a ganar y al final terminan como el prestidigitador que llega a creerse su magia.
Los Castillo --empezando por el abuelo restaurador Manuel María Castillo Medrano, y siguiendo con el padre de Vincho, Pelegrín Castillo Agramonte, un legendario jurista fallecido en París en la década de los treinta--, están forjados en la lucha política y jamás han rehuido batallas en defensa de sus convicciones.
Esta vez le ha tocado a Pelegrín Castillo Semán --en cuarta generación--, dar la cara no sólo por su ascendencia sino también por el partido que fundara su padre y que por 23 años corrió aliado al Partido de la Liberación Dominicana desde la última campaña presidencial de su fundador y líder Juan Bosch.
Dice muchas verdades en su carta Pelegrín. Una de ellas es que tal vez fuera ministro y su hermano senador de haber seguido la Fuerza Nacional Progresista aliada al PLD... Pero prefirieron correr suerte con una estrategia que evidentemente fracasó.
... Lo penoso del caso
No es que Pelegrín haya sacado muy baja votación lo que apena a mucha gente sino que la FNP terminara aliada a los grupos más beligerantes a los que siempre combatieron el doctor Castillo, sus tres hijos varones, su partido, sus amigos y sus admiradores.
De paso fue penoso que pusieran como punta de lanza la lucha por la soberanía que tanta gente asumió a partir de la sentencia 168/13, sin ponderar que sus enemigos tradicionales están en los grupos a los que terminaron haciéndoles coro y finalmente asociados --por supuesto que sin proponérselo--, en los propósitos sediciosos que alientan los perdedores de las elecciones.
Vincho Castillo dio un paso al costado para que su hijo Pelegrín asumiera el relevo del partido que creó, pero sólo quienes ignoran su fuerte arraigo familiar pudieran creer que él, Vincho, se marginó del proceso y estuvo ajeno a los desatinos de la FNP una vez pasados los comicios.
Conozco de primera mano el desaliento del doctor Castillo con los resultados electorales, pero a todos sorprende que su partido siga haciéndole coro a sus enemigos tradicionales que lo utilizan para deslucir el proceso. Peor es la persistencia en el error.
Posibles consecuencias
Lo que se escucha en las calles es que gente importante de la FNP ha emplazado a la dirigencia del partido a reorientar su fallida estrategia. Circula con alguna restricción un documento que cuestiona seriamente los errores de los Castillo antes, durante y después del proceso. El líder de la FNP se retiró a su finca de SFM algunos días después de los comicios sin dar la cara en la lucha que libra su partido. Pero quienes lo conocen bien saben que ninguno de sus hijos mueve un dedo sin consultarlo con su padre...
...O sea, quien está verdaderamente agrio con el gobierno es Vincho Castillo.
Por César Medina ;-
lobarnechea1@hotmail.com