martes, 5 de abril de 2016

Ley de Partidos Políticos

LA TELEPATÍA.- El candidato Danilo Medina dijo en la reunión de la Internacional Socialista que la Ley de Partidos debe ser aprobada después de las elecciones, y sus oponentes le reclaman que el presidente Danilo Medina no hizo lo suficiente para que la pieza fuera aprobada antes de los comicios.
Lo interesante es que éstos últimos dan las razones por las que entienden el mandatario no utilizó sus influencias para que el país tuviera una nueva y mejor normativa en el ámbito político y electoral. Con ese estatuto el poder no se hubiera servido con la cuchara grande. Esto es, que impulsando esa legislación hubiera afilado cuchilla para su garganta. En el caso no puede hablarse de que una cosa piensa el burro y otra el que lo apareja, sino que ambos comparten la misma inteligencia. Una telepatía de circunstancia. La oposición quiso despojar al gobierno de su evidente gabela, y el gobierno actuó a contrapelo y se blindó.
Gobierno y oposición se manejaron a la par, y ninguno pierde. Solo el país, y su democracia, que asisten al triste espectáculo de políticos faltos de visión que no logran consenso mínimo en un asunto de tanta importancia para su institucionalidad… PRM, PRD.- La oposición, sin embargo, y contrario a lo que se cree, no es tanta gente. Dígase por tanto Partido Revolucionario Moderno y Partido Revolucionario Dominicano, y hay que hablar de estas dos organizaciones pues fueron ellas las únicas que visitaron el Palacio Nacional y entregaron a Danilo Medina sus consideraciones sobre la Ley Electoral, y lo más curioso fue que cada cual llevó puntos de vista diferentes. Y lo hicieron llenos de risa y una alegría que resultó contagiosa. Es decir, que pusieron en manos del jefe del Estado un poder que podía usar y usó discretamente. No recordaron ninguno de los bandos que las leyes se conocen y se aprueban en el Congreso Nacional, y que ese debió ser desde un principio el destino de la nueva legislación. Que se recuerde, no hubo negocio, ni transacción, sino confianza en que el mandatario favorecería la causa de uno de los dos. La oposición, léase PRM y PRD, no pensó en democracia, sino que la autoridad del presidente se impusiera, y colorín colorado…
¿EN QUÉ GAVETA?.- No se sabe qué hizo el presidente Danilo Medina con los papeles que le llevó primero el PRD de Miguel Vargas y después el PRM de Hipólito Mejía. Se dijo en su momento que lo entregó al Comité Político del PLD, por lo que esas sugerencias deben estar o en el escritorio de Leonel Fernández, como presidente del partido, o en el de Reinaldo Pared, como secretario general. En ese caso sería responsabilidad de Fernández o de Pared que la pieza no caminara con pies propios y llegara por su conducto a las cámaras, y lo que si fue llevado a manos fue la versión peledeísta, lograda después de un consenso entre sus máximos dirigentes. Es decir, que los peledeístas pudieron ponerse de acuerdo, y tener su propio proyecto, e intentar aprobarlo, en tanto que los perredeístas y los perremeístas por su lado tuvieron que confiarse a la buena fe de un tercero. Se compara, y solo para fastidiar, la Ley de Partidos con la Reelección, pero se olvida adrede que la reforma constitucional que la proveyó, jugó su suerte, peleó su causa en una Asamblea Revisora. Los tratos fueron al estilo de senadores y diputados…
LA SALIDA.- Si se pensara bien la cuestión, no se llorara ante la leche derramada, y se considerara que la sugerencia o demanda del presidente Danilo Medina, de que se apruebe la Ley de Partidos después de las elecciones, es la mejor salida a un impasse propio de la lucha política. La lucha política es una lucha de posiciones, y nadie cede terreno que no pierda. Pueden existir expectativas respecto a la conformación de las cámaras, pero la real correlación de fuerzas será decidida por los votantes. Ejercicio puro de democracia. Por lo tanto, si la oposición lograra un mejor posicionamiento en el nuevo período, podría promover la Ley de Partidos en condiciones más favorables que las actuales. El candidato presidente quiere repetir mayoría de senadores y diputados, y la razón no hay que preguntársela, pues se cae de la mata. Igual debiera hacer la oposición, pues la Ley de Partidos, si se considera tan importante, debe ser un objetivo estratégico de poder. Dicen en el campo del cuero sale la correa…
Por Orlando Gil ;-