miércoles, 27 de abril de 2016

Encuestas hicieron hablar a Abinader...no los rumores

LA ALOCUCIÓN.- Luis Abinader habló el pasado lunes por una cadena de televisión y radio, y en su corta alocución denunció que circulan rumores que buscan debilitar su candidatura y crear desaliento y dispersión entre sus seguidores o potenciales electores. Aunque su intervención fue oportuna, no quiere decir que fuera efectiva, pues no todas las reacciones funcionan. Al principal candidato de oposición le aconsejaron que cambiara el chucho, que fuera propositivo y dejara a su equipo los ataques y respuestas a su oponente oficial.
Pero Abinader no estuvo en eso, y se declaró “pleitica” en todo lugar y a tiempo completo. Así como la noche del lunes, pudo hablar al país de manera recurrente y presentar y desarrollar los aspectos más relevantes de su programa de gobierno. Lo mismo que hizo en diferentes foros, solo en este caso sería para consumo de la población. Voceros del gobierno lo vienen descalificando por no tener propuestas y vivir chismeando, a pesar de que entre los suyos se afirma todo lo contrario. Que ninguno de los candidatos, incluyendo a Danilo Medina, tiene mejor oferta electoral que Abinader…
LAS ENCUESTAS.- El breve discurso del lunes pasado fue una reiteración de la conducta conocida de no cubrirse a tiempo de la lluvia y buscar paraguas después de estar empapado de pie a cabeza. Habló de que circulan rumores, y es verdad. Las versiones maliciosas están a la orden del día, y en la ocasión los ociosos tienen más que oficio. Sin embargo, no fueron esos rumores lo que lo obligaron a dirigirse al país, sino las encuestas cuyos números niegan, por desproporcionados, pero que están surtiendo un efecto terrible entre sus seguidores. Los perremeístas y abinaderistas no quieren ver encuestas ni en pintura, y con razón. Son enemigas naturales de su causa. Tienen que crear desasosiego, provocar desaliento y producir dispersión, pues sea por frecuencia o por porcentaje, la sensación es tan densa que no la soporta ni el aire. Se hace cuesta arriba aceptar un manejo tan torpe, pero por más que se busque no se encuentra otra explicación. La alocución fue una respuesta a la última encuesta Gallup, aun cuando el equipo de campaña la había dejado sin efecto…
LA MALICIA.- Un caso único en el mundo y que revela que la actual campaña desborda el marco natural y que debe considerársela fuera de género. Los dos bandos que se disputan la supremacía política se pusieron de acuerdo sin hablarse y decidieron sacar de competencia a la Gallup, que era hasta ahora el referente obligado. Aun cuando no fuera la más certera en los últimos años. Se recuerda el incidente con el PLD, y de la cual la firma no pudo reponerse. Aclaró, y al aclarar se puso en evidencia. No era una encuestadora de ventanilla única, sino diversa y al uso. El gobierno no tenía que esperar la publicación del periódico Hoy, si podía obtener por vía lícita una medición que correspondiera a sus fines. La oposición no tenía por qué acogerse a sus expectativas, si dudaba, pero sobre todo si temía que le fuera contraria. De ahí el choteo de adelantar resultados, y la consiguiente denuncia. Si se conocen los números de la Lotería ¿a qué esperar el lunes para buscar en el periódico la Lista?...
CADA CUAL.- Luis Abinader denunció los rumores, pero no impedirá que sigan los rumores. Su campaña se resiente con las encuestas, pero tampoco evitará que se hagan nuevas encuestas, o que la afección se mantenga y se profundice. Incluso, la reacción no es la mejor, y no hay duda de que los perremeístas fueron desbordados por las mediciones. Milagros Ortiz dice no creer en la Gallup, y ese derecho le asiste, aunque no pueda decirse que su recomendación sea la mejor o más adecuada. Que cada cual haga su encuesta, o en la casa, o en el trabajo, o en la universidad. Esto es, en cualquier espacio libre en que se reúna gente. Había dicho, y ahora repito, que el trance era interesante. Que no se trataba de la competencia entre dos candidaturas, la de Luis Abinader y Danilo Medina, sino entre un candidato, Abinader, y las encuestas que favorecían a su adversario, Medina. Así era difícil ganar, pues más que en un cuadrilátero, la pelea se escenificaría en la cartelera. Como esos afiches que compran y complacen a los turistas que quieren verse toreros…
Por Orlando Gil ;-
orlandogil@claro.net.do/@orlandogildice