miércoles, 27 de abril de 2016

Regreso de Hatuey al PRD

Ayer recordaba en televisión lo que me dijo Peña Gómez pocos días antes de morir en su casa de Cambita, San Cristóbal, en presencia de Peggy, su mujer: “Hatuey es lo más parecido a mi relevo en el PRD porque ha sido el más consistente, el más leal, el más fiel...”.
Eso está consignado en una comparecencia a mi programa matutino, que entonces era Hola Matinal, una reiteración de lo que nos había dicho a Juan Daniel Balcácer y a mí en una entrevista previa que hubimos de hacerle en un hotel de Nueva York --también en presencia de Peggy--, cuando se reponía de su segunda operación de cáncer.
Por supuesto, históricamente se ha confirmado que los liderazgos no se pueden endosar como heredad paterna, pero en el caso de Hatuey nadie tuvo que regalarle nada porque sus méritos en el PRD tienen categoría propia: comenzó por abajo en Cotuí en 1961, a los 13 años, cuando el país todavía se desperezaba de la tiranía.
Su padre, fundador del PRD, salió electo diputado en las elecciones de 1962 y fue seguidor furibundo de Bosch --hay evidencia incluso de un lejano parentesco familiar que les llega de Tortosa, España--, lo mismo que su madre y el resto de la familia. Es decir, que Hatuey lleva en la sangre el ADN perredeísta.
...Sin justificación
No hay justificación lógica para que Hatuey de Camps siga fuera del PRD a estas alturas de la vida y de su carrera política. Porque nadie como él --ni siquiera Peña, su gran líder, ni Bosch, su fundador--, le dedicaron tantos años de su existencia a ese partido.
Tal vez fuera bueno recordar que en la división del PRD en 1990 entre Peña y Majluta, Hatuey encabezó el sector que se negó a dejar en latencia a su partido a contrapelo de lo acordado por los dos líderes que formaron el PRI y el BIS para montar tienda aparte.
Hatuey salió del PRD en 2003, en una situación muy particular en que Hipólito Mejía se creyó dueño de ese partido y para repostularse le dio un golpe de estado como presidente partidario.
Trece años después de aquellas ocurrencias, lo sensato y lógico es que Hatuey vuelva al PRD con la gente que le acompañó en esa aventura, dirigentes muy valiosos y meritorios, como Rafa Gamundy Cordero y Amadeo Lorenzo Ramírez, queridos y recordados en el perredeísmo histórico.
Por supuesto, eso debe producirse después del actual proceso electoral que casi llega a su fin.
Casi en los setenta...
Hatuey está casi llegando a los setenta años y lo justo fuera que muriera con más de cien... Pero todo el mundo aprecia que ha desmejorado físicamente después de sobrevivirle por más de un lustro a una enfermedad letal.
Como formidable gladiador de la vida, nadie duda que Hatuey seguirá luchando y que se impondrá a su percance de salud... Pero los años han llegado para todos los que pertenecemos a su generación.
Lo que le resta de vida, Hatuey debe pasarlo al lado de su bella familia, de todos sus hijos que tanto lo quieren, de su bella esposa Dominique, de sus lindos nietos, de sus amigos que lo admiran...
¡... Y regresar como presidente de honor a su casa, el PRD!
Por César Medina ;-
lobarnechea1@hotmail.com