martes, 15 de marzo de 2016

Blas Peralta PN y PRM

El asesinato de Mateo Aquino Febrillet levanta olas de estupor. Resulta que el presunto matador, Blas Peralta, lo asesinó con una pistola que porta en su condición de asimilado de la Policía Nacional. Esto confiere legalidad al arma porque  el empresario del transporte es cuando menos confidente o auxiliar especial del cuerpo del orden.
En estos días se sabrá desde cuándo Blas Peralta es asimilado policial. Quizá no trasciendan los méritos de los servicios prestados, pero la revelación mostraría cierta impunidad en sus escándalos públicos. Habrá un juicio público y otro privado. Uno en los tribunales y otro en las mentes de los ciudadanos.
La Policía explicará la razón por la que un empresario del transporte con una hoja de servicios llena de conflictos servicios, recibe un arma de fuego. Es posible que esas labores requerían  dotarlo de una pistola.
Hasta el momento la fiscalía del Distrito Nacional asegura tener muchas pruebas. Se mencionan conversaciones que involucran a un ex coronel también que en el pasado fue acusado de acciones ilegales. Se ha realizado al parecer, un peritaje rápido y amplio, donde se recogen en grabaciones  tratativas de manipular las pruebas del homicidio. Blas Peralta es un personaje que tiene muchos frentes. La animadversión  más fuerte es que ha constituido un monopolio del transporte de carga en perjuicio del empresariado. También hay desafección entre los integrantes de Fenatrado que le temen y también critican su perpetuación en la dirección de la organización.
Peralta se miró en el  espejo de  Juan Hubieres y ya se veía congresista. Un peldaño más en su escala al  poder. Se peleaba por el control de las candidaturas  con otros aspirantes de su mismo Partido Revolucionario Moderno y actuó como si fueran choferes en disputa de rutas o volúmenes de carga. Blas Peralta, no obstante el cúmulo de pruebas que se mencionan, es inocente de los cargos que le imputan. Así será  hasta que haya un juicio definitivo. Este dirigente es un hombre diligente y puede resultar que en el camino otro resulte  culpable. No importa que el viernes estuviera en la luna.
Esta campaña electoral ya  ha dejado varios muertos. Parece que  Aquino Febrillet no era la piedra de escollo pero resultó la víctima. Tal ocurrió con Juan de los Santos, otro blanco de las pasiones. Dos  candidatos muertos.
Los partidos van por mal camino.
Por Alfredo Freites ;-
alfredofreitesc@gmail.com