martes, 15 de marzo de 2016

¡Lo mató el “tigueraje” nacional!

¿Quiénes mataron al profesor Mateo Aquino Febrillet? Lo mató el “tigueraje” de la politiquería criolla, la asunción del  “lumpen” como protagonista de eventos, eje transversal en el oficio de competencia por el poder político, lo mató lo que el escritor, Alain Minc,  llamó, “la borrachera democrática” impulsada por el Estado-Providencia, que trastoca el desarrollo social y material de un país, fundamentado su accionar en un esquema de percepción, que hace del poder político un instrumento  de realización personal y grupal, lanzando hacia una participación abierta, sin distinción, ni rigor, ni exigencias de conducta y pensamiento, a una masa abigarrada, primaria, elemental, que a través de recursos y generación de prebendas, acumulación de bienes y avezados cabecillas sindicales o patronales, no solamente se enrola en el festín democrático, sino que se hace necesaria e imprescindible para ganar justas electorales.
Tal y como dice Minc, “la sociedad enfrenta interrogantes que no se expresan en el mundo de la política, las instituciones representativas llevan a cabo tareas cada vez más residuales, mientras la sociedad resuelve sus debates por sí misma, a las instituciones políticas les queda la función de oficializar conclusiones que el mercado y los medios imponenÖ el debilitamiento de los cuerpos intermedios, la muerte de las utopías globales y parciales, el desdibujamiento de las  identidades y militancias partidarias, y  en general, el resquebrajamiento de los referentes colectivos ante la omnipresencia del individuo a secasÖ”.
Por eso es tan difícil que  ciudadanos de la categoría y las prendas morales de un Hugo Tolentino Dip o Tirso Mejía Ricart, puedan  lanzarse  a competir  en el llamado “voto preferencial”, cuerpo del delito de una corrupción sin banderas ni signos ideológicos, como quedó demostrado en las elecciones congresuales del año 2010. La crítica  a esta modalidad, democrática en la forma, pero perversa en su esencia, por cuanto se autorizan en consecuencia,  alianzas estrambóticas sin principios de los candidatos de partidos opuestos, para repartirse el botín de la votación de aquellos colegios  electorales, donde han pactado sus delegados, en perjuicio de los otros aspirantes, fue reconocida críticamente  por el presidente de la Junta Central Electoral, Roberto Rosario, en un seminario electoral celebrado después de las elecciones en un hotel de Boca Chica, lo que lo llevó a emitir su opinión sobre  la necesidad de eliminar el voto preferencial, hasta que las condiciones morales  y de diafanidad  electoral lo permitan, como al parecer se ha logrado en estos comicios que se avecinan.
¿Por qué los partidos políticos no elaboran decálogos, instructivos, mandamientos éticos que obliguen a los candidatos a someterse a requisitos y demandas de comportamiento moral? Recuerdo que en una ocasión el profesor Juan Bosch, elaboró algo parecido para militantes y dirigentes del Partido de la Liberación Dominicana, manual echado al olvido por la praxis y urgencia  de la lucha por el poder mismo, y la reposición social en la nueva pirámide de los grupos económicos,  distantes de toda ensoñación ideológica liberal. La muerte del ex Rector de la Universidad Autónoma de Santo Domingo constituye una tragedia nacional que afecta por igual a toda la clase política nacional, y nos llama a la reflexión sobre el tipo de escogencia de candidaturas electorales. El clientelismo como una variable populista está enquistado en el subconsciente, en el “disco duro” de los gobernantes, y esa práctica asistencialista que confunde la dádiva y el bono parasitario con el desarrollo económico, ha torcido el tipo de militancia política que Juan Bosch y José Francisco Peña Gómez, instituyeron en la lucha por un Estado democrático y pluralista y por la creación de una sociedad justa y progresista. La ausencia de la Ley de Partidos y de la Ley Electoral,  crea el vacío necesario donde la escoria se active y juegue papeles protagónicos.
El sacerdote jesuita y sociólogo, Frey Betto, uno de los fundadores del Partido de los Trabajadores, que lidera, el expresidente, Inázio Lula en Brasil, acaba de dar unas declaraciones importantes sobre la actual crisis que sacude al Brasil, en las que defiende la honestidad de Lula, pero afirma que éste debe hacerse una autocrítica, porque, aunque los gobiernos de Lula y Dilma hayan sido los mejores de la historia republicana, en ellos se cometieron muchos errores, y uno de ellos, dice Frei Betto, fue el haber priorizado el acceso de los brasileños a bienes personales como automóviles, electrodomésticos, televisores en color, teléfono móvil, cuando debería haber priorizado el acceso a bienes sociales, como la educación, la salud, la vivienda, el saneamiento, el transporte, la seguridad. Resultado, dice Betto, se creó una nación de consumistas y no de ciudadanos. De ahí la rabia de amplios sectores que, sacrificados por el aumento de la inflación y el desempleo, ya no pueden comprar como antes.
Aunque víctima impropia de la violencia, porque Aquino Febrillet, mediaba, no pugnaba, y el disparo dirigido a otro cayó sobre su cuerpo indefenso, representa y delata con su muerte, la podredumbre del sistema partidista, en la que ninguna organización escapa a estas modalidades del chantaje, de la mafia, del bajo mundo, torciendo el destino de un pueblo merecedor de mejor suerte.
No podemos abrir las puertas de los partidos a quienes se apersonan a la política, exhibiendo fortunas dudosas,  garantizando votos, producto de la corrupción y la  degradación ciudadana. Ante el recuerdo cálido, de amigo entrañable y compañero, de Mateo Aquino Febrillet, me inclino reverente, invocando a Dios, por su alma buena, generosa y noble.
Por Tony Raful ;-