martes, 26 de enero de 2016

Duarte, un hombre de acción

Por Andrés Lugo Risk ;-
Los dominicanos conmemoramos el ducentésimo tercer aniversario del natalicio del Padre Fundador de nuestra Patria, Juan Pablo Duarte & Diez.
Él concibió la dominicanidad, vio más allá de lo previsible la oportunidad de forjar una nación con capacidad de autodeterminación y voluntad propia. Tuvo la destreza de creer que estábamos lo sufi - cientemente maduros para crear un Estado republicano y anticolonialista.
Creyó en la viabilidad de un proyecto de país y además supo sabiamente interpretar el momento histórico que vivía la sociedad del Santo Domingo español, que ya había adquirido una identidad muy particular como pueblo, un claro sentimiento patriótico y un vivo deseo de separación única y defi nitiva, no solamente de Haití, sino también de las potencias que estaban al acecho.
Obviamente que no todos los sectores de esta parte oriental de la isla tenían los mismos propósitos.
Había grupos que impulsaban fi - nes de adherencia colonialista y/ o anexionista pro-franceses, proespañoles, pro-ingleses, pro-colombinos, entre otros. Fueron las habilidades estratégicas y tácticas de Duarte las que hicieron, por un lado, converger estos diversos grupos en un primer objetivo de expulsar a los invasores haitianos, y por otro lado, que estructuraron las piezas que garantizaran el segundo propósito, de proclamar un nuevo Estado independiente.
Esto no se hubiera logrado si Duarte hubiera limitado su laborantismo patriótico a la difusión pura y simple de sus ideas, y no hubiera articulado una serie de acciones bien estructuradas, sistemáticas y concretas. No hay dudas de que Juan Pablo Duarte era un hombre no solo de pensamiento, sino también de acción.
Funda la sociedad secreta La Trinitaria, con una composición celular clandestina y unos fi nes muy bien defi nidos, políticos y militares.
También crea La Filantrópica con fi nes propagandísticos a través de la interpretación de obras teatrales. Su lema de paz, unión y amistad bien confundía su labor primaria. En la tercera sociedad fundada denominada La Dramática, los propios trinitarios actúan en el escenario teatral. Pero no se puede olvidar que antes inteligentemente se había integrado como ofi cial a la Guardia Nacional y asimismo había participado en el movimiento revolucionario contra la dictadura de Boyer, denominado La Reforma. Pero, ¿qué decir de su consagrado trabajo de fi nanciamiento, de manejo económico de la empresa libertaria? ¿Y su compra de armas en Curazao para defender la gesta febrerista? Duarte ató todos los cabos para hacer realidad la obra independentista.
Pero en la gesta de la Restauración, Duarte volvió a la carga armando un movimiento de apoyo y una expedición desde Caracas, Venezuela, con su hermano Vicente Celestino, su tío Mariano y su amigo, el poeta Manuel Rodríguez Objío. Arribó por Montecristi con una ayuda económica gestionada con el gobierno de Venezuela y de inmediato se puso a la orden del gobierno restaurador encabezado por Salcedo. Es indiscutible su genio creador, pero también su gran maestría operativa.
Hoy le rendimos homenaje al héroe, al prócer, al líder, al visionario, al estadista, al revolucionario democrático, social, progresista, liberal y transformador que creyó y obró para lograr lo que hoy somos, una nación independiente, soberana y libre.