lunes, 7 de diciembre de 2015

Las precariedades del PRM

Por Orlando Gil ;-
EN EL LIMBO.-  Las reuniones de la Dirección Ejecutiva del PRM, como llevo dicho, solo sirven para crear nuevos problemas y no resolver los antiguos. Los aspirantes a posiciones electivas de tanto cansancio y gasto de recursos perdieron el encono, y ahora lo importante no es cuál gana, sino cuándo o cómo se decidirá la suerte. Los responsables no solo son incapaces para dar con  modalidades que permitan superar el impasse, sino que tampoco saben explicar a los interesados.
¿Qué fue lo que se decidió el martes pasado, pues las prórrogas o las posposiciones siempre tienen fechas? Los potenciales candidatos se sienten como esos objetos abandonados en el espacio exterior, o como los niños que mueren antes de ser bautizados: en el limbo. La protesta no se deja esperar (oh ¿y este relajo?), pero tan callada que nadie se entera. Ni la dirección del partido ni los medios.  Lo peor es que esa situación de desconcierto la padecen los jóvenes, y no los  viejos, pues a éstos les resolvieron hace tiempo. No hubo dificultad con Vicente Sánchez Baret, ni con Ramón Alburquerque, ni con Dagoberto Rodríguez... Siempre que no haya competencia ni democracia interna, la solución aparece rápido...
“LAS NEGOCIACIONES”.- La explicación dada un poco al desgaire fue que el PRM está en negociación con el PRSC, y que a las posiciones ya reservadas, habrá que agregar otras, pues todo se reduce a lo mismo: reparto e intercambio. El primero en hablar de esa posible transacción fue Roberto Fulcar, jefe de campaña de Luis Abinader,  aunque prontamente Jesús - Chu - Vásquez, secretario general del PRM,  salió al frente y negó el acercamiento. Dijo, no obstante, que no lo descartaba. Esto es, la campaña por un lado y el partido por el otro. Lo que tampoco es nuevo, pues se cuestionó fuera de foco al candidato haberse involucrado en el lío de la cementera, como algo propio, personal o familiar, sin consultar los organismos del partido o las instancias de decisión de la campaña. Además, ese amarre con los reformistas, que algunos dirigentes de Moderno dan por seguro, no se corresponde con el ánimo ajeno de Quique Antún y su gente. La última vez que hablé con el presidente y candidato del PRSC me dijo que el barco se encontraba en la misma situación: ni para alante ni para  atrás...
EN CABEZA PROPIA.- A los políticos dominicanos no les gusta aprender en cabeza ajena, sino que cada cual busca vivir su propia experiencia. Después del fracaso entre reformistas y peledeístas, o del desplante de los primeros a los segundos, cualquier sector político debiera pensar dos veces, y hasta tres, hablar o negociar con los reformistas. A menos que se esté en el ajo, nadie conoce el propósito de Quique y su gente, pues cuando conversan entre sí se ponen el guante en la cara, de manera que nadie pueda leer sus  labios, y por nada del mundo muestran el agarre de la pelota. Aunque se hace más que evidente que los reformistas de la franquicia quieren tiempo, y como no hay posibilidad de empleos en lo inmediato, y pueden alcanzar por sus propios medios las posiciones electivas que aseguran las alianzas, apuestan a febrero o a marzo, o ponen todas sus fichas al número de la segunda vuelta. Aparentan arrogantes, la última coca cola en el desierto, pero la verdad que viéndose en el espejo del PRD, de aceptar las actuales condiciones, lucirían feos para la foto...
BOCA A BOCA.-  No puede perderse de vista que los reformistas serían más importantes que los perremeístas, dada la circunstancia de la boleta electoral. Pues estos necesitan, como la respiración boca a boca al posible ahogado, una casilla más baja que aumente sus posibilidades de librar la lucha con éxito. Hasta ahora la suerte de los modernos se consume en precariedades: Un candidato poco conocido, un partido que no emociona y una campaña que no levanta fondos. Y para colmo, o mayor desgracia, distante en el orden. La costumbre hace ley, y la costumbre y la  ley era que los perredeístas votaran - siempre - en los primeros recuadros. Los reformistas, en esas condiciones, serían como la ambulancia del 911, capaz de llevar al paciente con prontitud al hospital y que éste pueda salvar la vida. En ese trance, y no hay otro, los reformistas comerían a la carta. Y si les estuvieron dando a los peledeístas con la punta de pie, habrá que suponer a los perremeístas. Y de tiempo ni se diga, y - desgraciadamente -- tiempo es lo que menos les sobra a Luis Abinader y su gente...