martes, 1 de diciembre de 2015

El embajador tiene razón

Por Alfredo Freites ;-
Iba a enviar una carta privada pero pensé que mejor lo hago público, porque así puedo concitar seguidores y hasta respaldo a mis opiniones.
Apoyo en todas sus partes lo dicho por el embajador de los Estados Unidos en su papel de Presidente en funciones. Él representa a Barack Obama y por tanto tiene todo el poder para expresar sus intereses.
Debemos dejar a un lado la simulación. Todo lo que alguien diga o haga concitara apoyo y rechazo. Para unos será abominable y otros lo resaltarán como joya de la corona. Depende de qué lado de los interés momentáneos estemos.
Wally Brewster no ha dicho ni hecho nada nuevo.
Hace muchos años que los embajadores americanos actúan sin rubor en cuanto a los temas internos aunque sean políticos, económicos, sociales, demográfi cos, jurídicos, deportivos, sexuales, académicos, militares, geográfi cos, energéticos o religiosos. Me faltan algunos pero lo que manifi esto es el desenfado esos diplomáticos.
Los primeros en destacar la importancia de Brewster son los medios de comunicación.
No importan donde esté, aunque sea en la piscina de su casa compartiendo con sus colegas, él es noticia. Le preguntan y él responde. Si nadie le pregunta lo hace saber a través de los canales correspondientes.
En algún momento yo tenía mis confi dentes en la Embajada. O me usaban y yo encantado de dar las primicias. El poder de USA ha crecido porque ya la guerra es más económica que política. El Embajador sabe por dónde le entra agua al coco.
Antes las reuniones con los políticos eran bajo cuerda. Ahora se publicitan.
El Embajador tiene intercambios con funcionarios gubernamentales y aspirantes presidenciales dando a mostrar su aparente preferencia. Esto parece inclinar la balanza.
Aun la Embajada no llega la publicidad pero como van las cosas, harán cuñas para tener mayor nivel de penetración en los electores.
En la Cámara Americana de Comercio, que aloja más empresas dominicanas que de USA, se dijo lo que todos sabemos: la corrupción sube y baja por todo el esqueleto tricolor.
Tiene callos en la epidermis nacional. Pero recordemos que la corrupción tiene dos polos: quien paga o recibe. Para que se concrete debe haber ofertante y aceptante. Mi defensa del embajador Brewster no es un espacio pagado, únicamente que estoy apegado a mi visa. Es cuestión de intereses.
Espero que envíe pronto el proyecto de ley.
¡Abajo la corrupción!