martes, 1 de diciembre de 2015

Interioridades de la reunión embajador y presidente JCE

Por Orlando Gil ;-
LA COMPAÑÍA.- El embajador norteamericano James Brewster llegó a la Junta Central Electoral acompañado de su igual de la Unión Europea, Alberto Navarro, la encargada de la sección política, Stacey L. Maupin, y de un traductor. El magistrado Roberto Rosario lo esperó con el secretario Ramón Hilario Espiñeira, el encargado de comunicaciones Félix Reyna, el periodista Lito Santana, que tomó notas que servirán de ayuda memoria, y una traductora, que no fue necesaria. Contrario a la costumbre, no hubo saludos protocolares, de manera que desde un principio el ambiente fue de selva y con las fieras sueltas. La cordialidad, la cortesía, fueron dejadas para otra ocasión, y el trance fue de desafío. De un lado: a lo que vinimos. Y del otro: a lo que estamos…
PINOCHO.- El embajador Brewster empezó diciendo que las informaciones que el magistrado Rosario le dio en el anterior encuentro fueron enviadas a Washington, y que Washington replicó que no se correspondían con los hechos. Tensión en la sala, tanta que pudo llamarse al 911. “Entonces usted me está diciendo mentiroso” – “Bueno, usted sabe…”. Agua al vino, y superado el momento. El representante norteamericano continuó explicando que desde Washington le demandan y él debe responder con la prontitud del caso. Que no le era posible esperar hasta enero, y que esa fue la razón que lo llevó a tocar otras puertas con fines de agilizar la cita. Incluso mencionó al presidente Danilo Medina, quien le dijo que la Junta Central Electoral era autónoma y que no podía hacer nada que no fuera aconsejarle que siguiera insistiendo…
LOS HIJOS.- Embajador norteamericano también había hablado con el ministro de Interior Policía, Monchy Fadul, que sí tomó el encargo y de algún modo medió: “Recíbelo, que uno sabe con esa gente”. Este pasaje es interesante, pues salió a relucir que el presidente de la Junta Central Electoral tiene dos hijos en Estados Unidos, incluso uno es ciudadano norteamericano. La hembra es profesora en un centro de estudio. Queriendo hacerse el gracioso, Brewster dijo: “Yo soy el embajador de su hijo…”. Roberto Rosario no está fichado, no le van a quitar la visa, pero fue sometido a observación tan estricta, tan íntima, que conocen datos suyos que no son de dominio público. George Orwell lo advirtió y Edward Snowden lo confirmó: El big brother lo controla todo…
LA COMISIÓN.- Trataron el caso de cinco personas a las cuales se les habían negado los papeles, que la embajada había protestado y que la Junta Central Electoral resolvió rápidamente. Sin embargo, el embajador norteamericano quiso que el magistrado Rosario admitiera que sus empleados le habían hablado mentira. En ese momento se recordó que existe una comisión de enlace cuya función es solucionar situaciones aisladas, y que debiera dejarse trabajar, y no seguir como James Brewster que los asuntos más nimios quiere asumirlos de manera directa y personal. Incluso, el viernes, esto es, un día después de la visita, el presidente de la JCE emitió una circular, la segunda sobre el tema, en que llamaba la atención del personal subalterno sobre la conveniencia de cumplir con sus obligaciones, evitando de ese modo la ingerencia de gobiernos y organismos…
LOS PROCEDIMIENTOS.- El encuentro entre los embajadores de Estados Unidos y Unión Europea y el presidente de la Junta Central Electoral no fue tan larga como se publicó, pero sí tensa, por momentos, y provechosa, pues se aclararon muchas cosas y se acordaron nuevos procedimientos. Por ejemplo, Roberto Rosario le dijo a James Brewster: “Tengo aquí estos folders, pero no se los voy a entregar ahora, sino que se los mandaré vía Cancillería. Pues usted no cree en mí y yo no confío en usted. A partir de ahora yo no me reúno con usted si no está presente el Canciller…”. El ministro de Relaciones Exteriores parece que aceptó el papel de árbitro, y como siempre anda con una lata de agua, los borrachos no se pasarán de bebida, pues el vino nunca estará cargado, y si la fricción provoca fuego, podrá hacer de policía forestal, apagándolo. Aparenta ficción, pero así ocurrieron los hechos, y los dominicanos que no conocían a la Gatica de María Ramos, tirando la piedra y escondiendo la mano, en todo este problema de haitianos, nacionalidad y regularización, ya saben de donde proviene el patrocinio. Con razón los funcionarios a veces gaguean…