lunes, 28 de diciembre de 2015

Antonio Isa confirma compra de reforma

Por Vinicio A. Castillo Semán ;-
La separación de la Fuerza Nacional Progresista (FNP) y la renuncia de sus más altos dirigentes a importantes cargos en el gobierno del presidente Danilo Medina se produjo a raíz de la decisión del mandatario de buscar una reforma constitucional que permitiera su repostulación sin cumplir con la obligación constitucional de consultarle al pueblo dominicano a través de un referéndum.
Igual que muchos amigos reales del presidente Danilo Medina, le planteamos públicamente que repetir la historia de Hipólito Mejía en el año 2004 iba a ser el mayor error político de su carrera. Expresamos que embarcarse en una reforma constitucional para beneficiarse directamente de ella, violando la Constitución a través de un espurio y oscuro método de imponerla en el Congreso Nacional, devolviéndose de su compromiso solemne ante el país de que jamás buscaría una reelección, le haría un daño irremisible al presidente Danilo Medina.
Pese a todos los consejos sanos que se le dieron, el presidente Medina se obcecó en la idea de mantenerse en el poder a toda costa, aún fuera echando al zafacón su palabra y bajo métodos trogloditas y turbios de compra y venta de voluntades con dinero estatal. Fue así que bajo grandes escándalos el presidente Danilo Medina impuso su voluntad en medio de fuertes cuestionamientos y denuncias de corrupción y soborno.
Todavía retumban las palabras de la colega Minou Tavárez Mirabal en la Asamblea General y de muchos otros colegas del PRM, denunciando la compra-venta abierta de voluntades por parte del poder Ejecutivo, al grado de que dichas denuncias fueron seguidas por visita formal a la Procuraduría General de la República de un grupo de legisladores de oposición.
Aunque el Palacio Nacional hizo grandes esfuerzos por disimular el olor fétido y corrupto de la reforma constitucional obtenida, quedó consagrada, sin dudas, como un estupro constitucional, mancha y retroceso del proceso democrático más importante en la última década.
Después de meses de producirse estos acontecimientos, es nada más y nada menos que el flamante ministro de Energía y Minas, Antonio Isa Conde, hombre de la extrema confianza del primer ministro, Gustavo Montalvo, el que destapa de nuevo el escándalo de la compra vulgar de la reforma constitucional que reinstauró la figura de la reelección para un período consecutivo.
El Dr. Isa Conde, en su libro Relatos de la Vida de un Desmemoriado, estableció lo siguiente: “Ese acuerdo me entristeció, no es lo que la democracia requiere, pues sencillamente resulta mercantilista, una operación de venta de votos contaminante del proceso que he defendido”, cuestiona. “No puedo estar de acuerdo con eso”, dice… “Pero se produjo una negociación política que mi estómago no digiere y que me convence de que, en realidad, yo no soy político”, lamenta el funcionario.
No hay dudas de que la revelación de Isa Conde, por ser uno de los ministros y hombre de confianza de Montalvo, tiene una connotación especial. La más importante de ella es la admisión de que la candidatura del presidente Danilo Medina en el actual proceso electoral descansa sobre una base espuria e ilegítima, a la que el ministro Isa Conde le llama “operación mercantilista de compra y venta de votos”, que él, como se considera no ser político, no tiene estómago para digerir semejante podredumbre.
La acusación de Isa Conde lapida históricamente al presidente Danilo Medina y se convierte en una tara moral insalvable de su proyecto reeleccionista que tendrá efectos demoledores en toda la gente seria y de conciencia de este país, que resistirá con toda razón avalar con su voto semejante atropello e indecoroso accionar.
En el plano judicial la acusación de Isa Conde es una papa caliente para el procurador Francisco Domínguez Brito que, apoderado formalmente de una denuncia grave de soborno para la compra de la reforma constitucional, deberá de llamar a su despacho al ministro Isa Conde para que le dé detalles del crimen que denuncia en su libro. Muchos pensarán que Domínguez Brito jamás hará tal cosa, pero, de no hacerlo ante el país quedará de cómplice directo del chanchullo corrupto en que ya nadie discute fue la reforma constitucional que permitió la repostulación del presidente Danilo Medina.