lunes, 28 de diciembre de 2015

De la alocución de Danilo al cumpleaños de Leonel

Por Orlando Gil ;-
ACONTECIMIENTOS.- En los finales del 2015 se produjeron dos acontecimientos que pueden tener significación política, pero no consecuencia. La alocución del presidente Danilo Medina con motivo de Navidad y en Nochebuena y los saludos de cumpleaños al expresidente Leonel Fernández el pasado sábado. El discurso del mandatario fue esencialmente protocolar y muy propio de la fecha, aunque hay que reconocer que hizo lo que nunca se había hecho.
El presidente Barack  Obama habló a los norteamericanos y el príncipe Felipe a los españoles, siguiendo una tradición de años. Lo mismo que el papa Francisco, quien no solo es jefe de la iglesia Católica, sino del Estado del Vaticano. ¿Por qué se dirigió a la nación dominicana el presidente Medina? No se criticaron sus palabras, pero sí la oportunidad. Incluso el director de campaña de Luis Abinader aprovechó la ocasión y botó la  pelota. Dijo sin el menor sonrojo, y de manera adelantada, que esa comparecencia era la mejor demostración de que el gobernante estaba desesperado ante su estrepitosa caída en las encuestas. Nadie sabe sobre qué base Roberto Fulcar hizo su aseveración, pero parece que le llamaron la atención, o se dio cuenta de su metida de pata, pues no remató, como era lógico que hiciera, después de conocerse la piezaÖ
REELECCIONISTA.- Se suponía que en Nochebuena habló el jefe del Estado, como hicieron algunos de sus pares en otras partes del mundo, pero sus oponentes nacionales consideraron su comparecencia como un acto de campaña. Aunque fue desde el Palacio Nacional y rodeado de su familia, la actividad fue calificada de reeleccionista. Difícil, por no decir imposible, disociar al presidente del candidato. Difícil, por no decir imposible, no considerar cualesquiera de sus gestos, de sus acciones o de sus palabras como reeleccionistas. Ni siquiera fatalismo, sencillamente realidad. Lo dicho por el ministro de la Presidencia, José Ramón Peralta, de que se averiguaría el horario de trabajo del Presidente para que éste disponga de su tiempo libre y lo dedique a la campaña, sonó bonito, muy institucional, pero otro de los imposibles. El mandatario es jefe de Estado 24 horas al día, 7 días a la semana, 30 días al mes y 365 al año. No se tiene memoria de gobernante dominicano que haya tomado días de asueto, aun cuando existe en Juan Dolio una residencia para tales fines...
MEJOR NO.- La comparecencia del presidente Danilo Medina pudo haberse quedado fuera de la política, y de la campaña, y verse sus palabras y el escenario en que las produjo con mayor sentido de trascendencia. Como un fomento de los valores de familia que se dice ya no existen. Una prédica con el ejemplo. Incluso muy apropiado en un momento en que alevosamente se atacó su integridad. Sin embargo, la campaña no cesa, ni de un lado ni del otro. La propaganda oficial le sacó filo, y lo mismo la oposición. El hecho ocurre en los finales del año, de un año víspera de elecciones nacionales. Si así terminan las cosas del 2015, hay que suponer cómo empezarán en el 2016. La oposición tal vez no se haya guardado municiones, aunque muchas de salva o gastadas en garza, pero, sin decirlo, teme que el gobierno se emplee más a fondo. No solo en la utilización de recursos económicos, sino en ataques frontales o por costados sensibles. La reacción será proporcional a la acción. Y no hay dudas de que quien tenga techo de cristal, y este sea frágil, le conviene no tirar piedras al ajeno...
ASÍ Y ASÍ.- Los términos de la lucha política durante la campaña están más que claros, y quien se equivoque lo hará a su propio riesgo. La advertencia fue hecha de manera directa y personal, de modo que no haya duda sobre el ánimo de pelea. Nada por la orilla, y sin mojarse los pies. Todo en medio del río, sea con corriente calma o agitada, donde se panquea a gusto, pero sin los imprevistos de las  patadas del ahogado. La cementera fue un round inútil, y lo mejor fue olvidarlo. Lo de la OISOE fue un ataque artero, y conviene dejarlo atrás. ¿Cómo hacer, pues, la campaña? Ahí está la cuestión. Las propuestas se hacen difíciles, pero también las contrapropuestas, y parece no convenir la lucha cuerpo a cuerpo, y ni siquiera con bayonetas caladas. No obstante, habrá que dejar fluir el agua, y pensar un poco a lo Heráclito. Lo que no dijo noviembre, ni diciembre, deberá decirlo enero, y no muy adentrado en sus días. Después de Reyes, pero antes de La Altagracia o de Duarte, pues deben evitarse los descuidos por las fiestas...