domingo, 15 de noviembre de 2015

La campaña sucia no debilita al candidato honesto

Por Efraín Guerra Carbuccia ;-
El opositor PRM se formó legalmente como organización política dominicana al final del año 2014 al ser aprobado por el pleno de la Junta Central Electoral el cambio de nombre de la Alianza Social Dominicana (ASD) a Partido Revolucionario Moderno.
Desde su constitución en partido hasta hace apenas unos meses, ese grupo de disidentes del PRD focalizaron y pusieron todo su empeño en su objetivo primordial, denostar a Leonel Fernández Reina quien estaba supuesto a ser el candidato del PLD. Era el seguro rival a tratar de vencer en las elecciones del 2016. Invirtieron todo ese tiempo y mucho dinero a base de una campaña de descrédito para crear ruidos en el entorno del ex presidente y su equipo para tratar de colocarlo ante la opinión pública como un adversario con ciertas debilidades.
Sucedió lo que nunca contemplaron, obligó que el pleno del partido de gobierno decidiera legislar para que el presidente Medina, el Jefe de Estado mejor valorado de los presidentes de nuestros cofines, se pudiera repostular para un nuevo período… y lo consiguieron.
Por el poco tiempo con que cuentan de campaña los perremeistas y el hecho de tener de contendor a un candidato fuerte, están forzados a hacer uso de las herramientas con que mejor se desempeñan, la campaña sucia.
Es lógico suponer que durante esta campaña electoral, no podíamos esperar que la contienda tuviera un comportamiento bondadoso, ya que no son humildes misioneros o simples parroquianos los que quieren arrebatar el ansiado poder político, tampoco se concibe que busquen desacreditar al oponente, exagerando los defectos ajenos mientras se ocultan los propios.
Pero siento la necesidad de explicar que debemos diferenciar una campaña sucia y por lo tanto inmoral, de la campaña que es negativa pero que se hace dentro de los límites de la ética política y personal.
La campaña sucia e inmoral que han desarrollado, empezando el torneo en contra del candidato presidente Medina, busca debilitarlo y derrotarlo como sea, usando armas como la difamación y la calumnia, inventando situaciones incorrectas y atribuyéndole actos indebidos que no ha cometido.
Como adversarios políticos, el PLD está dispuesto a aceptar una campaña negativa de su contrincante, en la que se les señalen hechos y acciones que en realidad haya cometido, pero sin recurrir a la invención, ni a la mentira ni a la calumnia.
Las campañas sucias y negativas, independientemente del efecto que tengan en términos de destrucción del adversario o de daño a su reputación y credibilidad, son realmente perversas también para quienes las promueven. También, hay algo muy importante en lo que no han reparado todos aquellos que hacen campañas cochinas y es que si bien es cierto que los ciudadanos necesitan información clara y precisa sobre los candidatos para tomar la mejor decisión electoral, los electores son personas conscientes, inteligentes, reales y no una masa amorfa e idiota como pretenden hacerlos sentir.