miércoles, 28 de octubre de 2015

¡La fuga de los franceses!

Por César Medina ;-
No basta que el gobierno francés pretenda desvincularse de la afrenta diplomática que constituye la incursión al país de comandos militares --probablemente bien armados--, que vinieron y se llevaron a la brava a dos pilotos de su país condenados a 20 años de prisión por tráfico de drogas.
Lo que se impone es que esos dos ciudadanos sean arrestados de inmediato y devueltos a la República Dominicana para que respondan por su acción delictiva… un asunto tan grave como cargar un avión de matrícula francesa con 700 kilos de cocaína e intentar despegar de Punta Cana con destino a Saint Tropez.
No se tienen los detalles precisos, pero lo que se sabe es que los comandos franceses llegaron al país como turistas y se alojaron en un hotel céntrico del Malecón desde donde operaron por varios días hasta sacar de madrugada a sus compatriotas Pascal-Jean Fauret y Bruno Odos en una lancha rápida que partió del muelle de Haina.
En alta mar, según esa versión, abordaron un carguero de gran calado que los depositó en una isla caribeña, probablemente en el lado francés de Saint Martin, de donde viajaron en avión directamente a París.
… Un hecho insólito
Se trata de una acción insólita en estos tiempos de modernidad en la comunicación de los estados y de respeto a las normas diplomáticas. Acción semejante sólo puede equipararse a las incursiones de comandos del mossad israelita en Suramérica para ajusticiar o secuestrar a criminales de guerra nazi. O acciones de rescates en secuestros políticos.
Pero jamás se había visto que en tiempos de paz algo semejante haya ocurrido entre dos países amigos y con relaciones diplomáticas que sugieren respeto y consideración recíproca, además de subordinación a las leyes e intercambio de información sensitiva y confidencial.
Independientemente de la acción diplomática que en este caso implica una enérgica nota verbal de protesta ante el Estado francés a través de su embajada acreditada en el país, el gobierno dominicano está en el deber de exigir una explicación política sobre una acción militar de alto nivel de ofensa y agresividad contra su institución judicial y su seguridad pública.
Un hecho tan agraviante exige a la autoridad francesa una explicación condigna a su misma gravedad y una reiteración, dentro de los parámetros diplomáticos, de su disposición a la convivencia civilizada, sin atropellos y sin imposición del poder y la fuerza bruta… Los pilotos Pascal-Jean Fauret y Bruno Odos fueron arrestados en el otoño de 2013 cuando estaban a punto de despegar desde el aeropuerto de Punta Cana con destino a la costa turística de Saint Tropez, en Francia.
En su avión llevaban 700 kilos de cocaína. Y aunque se declararon inocentes, fueron condenados a 20 años de prisión, sentencia que apelaron y graciosamente se les concedió prisión domiciliaria a solicitud de la embajada francesa. ¿Quiénes los “custodiaban”? Lo más grave de todo es que el gobierno francés admitió que los dos reos evadidos están en su territorio: “Tomamos nota del regreso a Francia de los dos compatriotas… Su decisión es un hecho individual en el que el Estado no está implicado en absoluto”.
Su abogado, Jean Reinhart, fue más lejos… Dijo que la evasión fue porque no confiaban en la Justicia dominicana.
¿Y entonces...?