miércoles, 16 de septiembre de 2015

PLD, de paños y manteles


Por Orlando Gil ;-
LO BUENO.- Con los senadores y diputados del PLD parece no haber problema, y lo digo porque siempre se filtra lo malo, y ahora fue lo bueno. Félix Bautista y Sonia Mateo, se cuenta, no pudieron ser más afables con el presidente Danilo Medina en el encuentro del pasado lunes. Antes eran enemiguitos y ahora de paños y manteles. ¿La razón? Los peledeístas empiezan a aceptarse tal y como son, y el jefe del Estado, que no estaba en ánimo de tirar piedras para atrás, ahora tampoco para alante. Bautista hizo y deshizo, y siempre patinó. Mateo dijo, nunca se desdijo, pero se tomaron en cuenta sus palabras, o sus ofensas, y todo se resolvió con un “ella es así”.
El presidente Medina podrá guardar, pero disimula, y actúa como si nada hubiera pasado. Con esa tranquilidad de espíritu, con ese sosiego que no es propio de político, sino de monje, las estrategias se les van dando una a una y todas juntas. Sus oponentes de adentro y de afuera quisieran descubrir el misterio, pero ese encanto solariego desborda fórmulas y no cabe en los manuales…
DE LA MAGUANA.- Félix Bautista era antes el malo de Leonel Fernández, y no es que ahora sea el malo de Danilo Medina, pero sí el malo de todo el PLD. Figura en todos los escenarios, y conserva su principalía. Tanto la que él mismo se procura, como la que le corresponde como secretario de Organización. Y es mucha, a pesar de no ser miembro del poderoso Comité Político. Ya nadie lo mira mal, y ni siquiera por encima del hombro, y él, sabedor de su importancia como eje que une liderazgos, se mueve ágil y húmedo como pez en agua limpia. Ahora es tiempo de campaña, y conviene barrer hacia adentro. Además, Bautista no es objetivo ahora, como sí en el caso de que Fernández hubiera sido el candidato. Los cañones de la oposición apuntan y empiezan a disparar contra el presidente Medina. Así, que si el paraguas es más grande, justo que cubra todas las cabezas. No será San Juan el apóstol, y ni siquiera el Bautista, pero sí San Juan de la Maguana. Y mucho más que el Sur también existe, dijo el poeta…
LOS ALCALDES.- Esa situación con senadores y diputados, tan idílica, no parece ser la de los alcaldes. Por lo menos el chisme asoma. ¿Qué fue lo que ocurrió en Santiago con la proclamación de Monchy Rodríguez? La historia no es muy larga. Se habló de que la plaza sería definida por una encuesta del partido, pero nadie supo nunca de que esa medición se hiciera. Fernando Rosa por su lado, y Rodríguez por el suyo, se ocuparon de comprobar sus simpatías, y como era lógico, y sin ninguna sorpresa, cada cual ganaba en la suya. Un chiste de borracho. Sin embargo, la solución anunciada oficialmente no fue obra de encuesta. El presidente Danilo Medina había “sugerido” que se pusieran de acuerdo, y por arte de magia, Rosa declinó y Rodríguez encabezará la boleta municipal del PLD en Santiago. Aunque se habla del factor Abel Martínez, quien era una espada sobre la cabeza de los tres aspirantes, pues hay que incluir a Aura Toribio, y quien, de continuarse el impasse, pudo haberse colado…
LA EXPERIENCIA.- O el presidente Danilo Medina, o sus seguidores en Santiago, se dieron cuenta de que con la verdad no se juega, e hicieron lo que era propio en esa circunstancia: que dos se sacrificaran por un tercero. Era mejor la plaza en manos de un danilista que de un leonelista, condición que se atribuye a Abel Martínez. ¿No podría extrapolarse la solución de Santiago a otras demarcaciones? Si la encuesta dio trabajo en Santiago ¿por qué no en los demás lugares? Los alcaldes recelan, se quejan, y una lucha que era callada, ahora sale al medio de la calle, pues con rueda de prensa y todo era para que se enterara el mundo. No hay que ser muy inteligente para darse cuenta, de que si entre peledeístas se hace difícil el entendimiento, con más razón con perredeístas y reformistas. Esa boleta, con todos esos forcejeos, no será un ticket de viaje fácil de conseguir en un mercado tan diverso, y en el que cada interés se considera superior al del compañero, y más todavía del aliado. Las fichas se van volteando solas y sin que se cuenten los tantos