miércoles, 9 de septiembre de 2015

Hora de parar ese relajo

Por Ruddy L. Gonzáles ;-

La matrícula de partidos suma 26, aunque apenas media docena interactúan cotidianamente en la vida política nacional dominicana. Los demás son ‘organizaciones’ coyunturales que viven de los fondos que les otorga el Estado y que se pegan a los grandes en los procesos electorales para no perder su reconocimiento.
Ahora hay otras 15 ‘organizaciones’ que pretenden ser partidos ‘reconocidos legalmente’ por la aprobación de la Junta Central Electoral, según lo establecido por la Ley Electoral.
La gran mayoría, se ha determinado, no cumple con los requisitos mínimos para autorizados.
Sin embargo, apoyados en clamores mediáticos irresponsables, que actúan por populismo no por la salud del proceso democrático que se trata de consolidar con cada proceso, esos pretendidos ‘políticos de ocasión’ presionan ser ‘reconocidos’ bajo el chantaje de la turba multa, la vocinglería difamatoria y la amenaza del desorden.
Oigo voces que exigen que a Guillermo Moreno hay que reconocerle su partido, Alianza País, porque él es “un hombre serio y honesto que debe participar en la política como equilibrio del sistema”.
Y también se proclama que a los empresarios del transporte público, Juan Hubieres, Antonio Marte y Blas Peralta, hay que aprobarle sus partidos -Rebelde, Primero la Gente y el Verde de la Unidad Democrática- porque son unos ‘revoltosos’ y podrían armar ‘un rebulú’.  
Si no cumplen con los requisitos de ley, no deben ser aprobados, por más presiones que hagan o por más irresponsable que sea la Comisión de Partidos de la Junta encargada de las revisiones, que no se ha ‘atrevido’ a rechazarlos, por populistas.
Más aún. Detrás de esos ocho partidos evaluados, hay otros siete en fila, entre ellos uno que se denomina ‘Partido Nacional del Maíz’ y otro “Partido Adulto Mayor’ o uno que se hace llamar ‘Partido Positivo’.
Ha llegado la hora de acabar con este relajo, de enfrentar el chantaje y las presiones imponiendo el imperio de la ley.
Estoy convencido que la Junta recibirá el apoyo mayoritario del país, si asume su responsabilidad a plenitud, disponiendo lo que establece la ley, llámese como se llame el ‘dueño’ -aunque se adorne y apoye en apellidos de héroes sonoros- de esos pretendidos partidos y/o sea cual que sea la dimensión de su presión y/o de su amenaza. Y punto.