miércoles, 9 de septiembre de 2015

¡Cuando lo dije se rieron!

Por César Medina ;-
Aún recuerdo aquella risotada burlona que hasta se salió de las páginas del Listín cuando aseguré --sin que nadie me lo dijera, sólo por intuición lógica--, que se produciría un acuerdo electoral entre los partidos de la Liberación y Revolucionario Dominicano para reelegir a Danilo...
...Cuando lo dije por primera vez, sólo las mentes más lúcidas del peledeísmo veían la inminencia de la reelección, algo que también predije para ganarme la inquina de muchos leonelistas. Y los perredeístas me chismearon con Miguel, que todo el mundo sabe es como un hermano para mí.
El tema es que hoy tenemos ambos eventos dominando el escenario político, pero nadie parece recordar lo que entonces lució una conjetura temeraria y que ha terminado en un acuerdo histórico que se comenta y valora y que a nadie ha dejado indiferente porque era impensable cuando lo vaticiné.
La carpintería del pacto está todavía en discusión y constituye una aventura adelantar sus resultados, pero una cosa es segura: con el acuerdo firmado el pasado lunes Danilo Medina no sólo ha garantizado la sexta victoria seguida del PLD sino legitimado la reelección que tanto se ha satanizado por sus nefastos antecedentes históricos.
Cuando se estructure la boleta electoral, la cara de Danilo aparecerá en las primeras ocho casillas y en otras 12 formaciones partidarias de las 26 que se supone irán a las elecciones del próximo 15 de mayo. Porque el arreglo con los reformistas es también pan comido.
Un poco de historia...
El PRD y el PLD no sólo fueron contendores electorales históricos, sino que también incapaces de sentarse alrededor de la misma mesa...
...Juan Bosch desbarató el Bloque de la Dignidad Nacional en 1974 sólo porque algunos de sus integrantes consideraron necesaria la presencia del PRD, entonces liderado por Peña Gómez, que finalmente encabezó el Acuerdo de Santiago y nominó a Guzmán como candidato.
Cuatro años más tarde el PLD acudió solo a las elecciones mientras Balaguer buscaba su tercera reelección seguida y a Guzmán lo postuló el PRD con el reeditado Acuerdo de Santiago. Cuando el PRD ganó y se desató la crisis de 1978, Bosch propuso una solución macarrónica que en esencia desconocía el resultado electoral.
Aquella posición considerada sectaria y eminentemente antiperredeísta, provocó la primera crisis del PLD con la renuncia --retirada años después--, de Euclides Gutiérrez, Franklin Almeyda, Toñito Abreu y otros dirigentes.
Es por todo esto que la alianza de esos dos partidos en ocasión de la reelección de Danilo tiene características históricas más que conveniencias coyunturales.
...La ausencia de Leonel
Para justificar su ausencia en el acto del pasado lunes, pudo argumentarse que Leonel tenía compromisos académicos y políticos fuera del país, pero igual habría valido decir que estaba “viroso y sudando fiebre en cuarenta...” o simplemente que no tenía ganas de asistir.
Porque el primer protagonista en ese acto era Danilo, y luego Miguel que endosaba su candidatura en nombre del acuerdo con el PRD. Para ello ambos tienen facultad delegada por los organismos de sus respectivos partidos.
Leonel hace bien dejando el espacio al candidato del PLD que al mismo tiempo es Presidente de la República y quien debe lucirse en la campaña. Buscarle la quinta pata al gato es pura necedad de ociosos...
...Leonel estuvo donde tenía que estar: la proclamación de Danilo por el PLD... y le tomó juramento. ¿O no?