jueves, 14 de mayo de 2015

En el poder no se dividen

Un partido en el poder puede sufrir un desprendimiento, siempre intrascendente, jamás una división... Porque en democracias imperfectas como éstas lo moral es sucedánea no fundamental, y en todos los casos el que se va vuelve casi siempre con el rabo entre las piernas.
La mayor amenaza de división de un partido en el poder de nuestra historia reciente ocurrió en 1985 con el PRD, siendo Salvador Jorge Blanco presidente, cuando la convención del Concorde terminó en una balacera y todavía están buscando los votos...
Porque lo de Hatuey De Camps en 2002 fue una purga de Hipólito para pasar la repostulación que perdió en 2004 de Leonel Fernández. Hatuey se llevó tres gatos que no incidieron en el resultado electoral... Como tampoco incidió su regreso cuando Hipólito volvió a perder en 2012 y él, Hatuey, fue su jefe de campaña.
Cuando Lora se fue del Partido Reformista en 1969, siendo vicepresidente de Balaguer, se llevó apenas a Guaroa Liranzo y dos o tres más, y menos de un año después Balaguer se estaba reeligiendo casi sin oposición, algo que repitió cuatro años después y en 1978 tuvo el PRD que envalentonarse para sacarlo casi a empujones.
En 1982 Guzmán y Jorge Blanco estaban matándose, pero el PRD no se dividió y volvió a ganar las elecciones, y en el 86 también acudieron juntos todos los perredeístas aún después de la balacera del Concorde y no ganaron porque quedaron sin contarse los votos que le daban el triunfo a Majluta.
Parecido al PLD de hoy
El PLD no se va a dividir porque está en el poder, y Leonel y Danilo saben que si se dividen, pierden. Y saben más: saben que a los peledeístas se los comerían vivos si caen en la oposición... Empezando por Leonel a quien sus enemigos quisieran verlo reducido a un inmundo calabozo.
Por supuesto, nadie debe esperar que Leonel se rinda impunemente porque la reelección de Danilo en cierto modo depende de él porque tiene la llave del tranque del Congreso en sus manos. Pero nadie tampoco debe esperar que la resistencia dure mucho.
Leonel tendrá que avenirse a la fórmula que le proponga Danilo, que lógicamente será una salida digna para él: le repostularán a casi todos sus legisladores --dije a casi todos, no a todos--, y mantendrá la presidencia del partido hasta el IX Congreso que se celebrará en 2018.
Para entonces, en tres años, Leonel Fernández estará bien posicionado con Danilo fuera de la carrera camino a las elecciones del veinte. Hay quienes opinan que para eso falta mucho pero en política el tiempo pasa como una exhalación.
Juntos en segunda vuelta
La oposición tiene instinto para la unidad, consciente de que dividida no va para ningún sitio compitiendo con Danilo... y contra el poder se anda a marcha forzada.
No parece fácil que pueda articular una alianza de primera vuelta si Abinader dice que él debe encabezarla y Miguel dice lo mismo. La fantasía de los perremeístas que dicen encabezar las simpatías opositoras no deja de ser eso: pura fantasía.
El PRD tiene 76 años de vida electoral en el país, y el PRM es un desprendimiento sin arraigo en la vida política. El PRD va en la casilla número uno como el partido más votado en las pasadas elecciones...

¡Y ese es un plus en el mercado electoral del dieciséis!

Por César Medina ;-