viernes, 15 de mayo de 2015

La insistencia morada por morir de éxitos

Escrito el 7 de junio del 2007, este bulevar confirma que uno puede superar sus propias torpezas; que no es quimera “pasar de Guatemala a Guatapeor”; que también pueden la gente, las instituciones y sobre todos los partidos demorados de triunfos, morirse de sus éxitos antes de morirse de vergüenza. En junio de 2007, uno escribía: “Es tal el nivel de enfrentamiento, ausencia de sentido común e irrespeto entre algunos funcionarios, que no transcurre un día mediático sin un insulto, una descalificación. A este paso, el PLD y su gobierno podrían morir de éxitos. Y es que, a ambos, (al PLD y a su gobierno) les devora la soledad palaciega, la ausencia de alternativas, ese peligroso saberse la última y única Coca Cola partidaria del desierto electoral dominicano.
Y es que la mancha de abuso, incapacidad y talento para el mal que para la imagen del PRD representó el PPH y su gobierno, ha provocado en el PLD y el suyo (su gobierno) la falsa impresión de que todo lo puede hacer, o peor, que puede no hacer nada ante estos shows de mal gusto de sus funcionarios, y todo porque están convencidos de que basta con colocar días antes de las elecciones una foto del expresidente Hipólito Mejía and friends, y el abarrotar emisoras de radio y televisión con el exitoso slogan: “Para que no vuelvan”. Y mire usted que podrían volver, si el gobierno sigue en su versión Shakira: “ciego, mudo y sordo” ante los pleitos, contradicciones, “indelicadezas” y malquerencias de sus funcionarios. Ahora resulta que la secretaría de Medio Ambiente del PLD está “completamente frustrada con la gestión de Max Puig en esa cartera”.
La fiscalía del Distrito declara no tener confianza en las investigaciones de la Policía Nacional en el caso de la discoteca Loft, y se atreve a apresar prostitutas, (obreras del santo fornicio), sabiendo como sabe que la prostitución no está prohibida en el país, y si lo estuviera no habría cárceles para tantos imputados, que la prostitución no es sólo asunto de sexo, oiga usted. El secretario de lo Interior no le entrega el permiso de armas a un secretario de Estado “por sus asuntos pendientes con la ley”, lo que es grave porque o el ministro de Interior es un difamador, o lo que es peor, anda el gobierno nombrando supuestos delincuentes; Vicente Bengoa y Temo Montás se soportan tanto como en los doce años un emepedeísta soportaba al embajador norteamericano, y entre ellos se desautorizan y se contradicen como si administraran un colmadón banilejo y no fueran los responsables de la hacienda y la economía; el perínclito director de AMET va por la vida y por la vía interrumpiendo el tránsito hasta para ir a ver cantar a Paloma San Basilio, y nadie en todo el gabinete de gobierno, incluidos sus tres superiores, le advierte que está convertido en una máquina de desprestigiar a su gobierno, enviando constantemente la señal de que no le importan las críticas de sus conciudadanos.
Los amores contrariados de Felucho Jiménez (Turismo) y Max Puig (Medio Ambiente) son de antología, y hay mucho más, lo que no hay es espacio en este bulevar para seguir contándoles cómo puede un gobierno/partido morir de éxito después de años y años en oposición hablando de unificación de criterios. Está hecha la advertencia”.
Hasta aquí el bulevar de junio de 2007. Sólo que ahora el asunto del PLD no es cosa de funcionarios enfrentados (este Presidente llama y da boches), sino de un partido con dos mitades enfrentadas, cada una con la capacidad de dañarle la fiesta a la otra, justo y como en aquel 2011). Mientras tanto, el slogan “para que no vuelvan”, -de tanto provecho para los morados frente al PRD-, no tiene ya validez porque el PPH no existe, Abinader no ha manejado Presupuesto ni Carolina Mejía tampoco y ambos no están de vuelta de nada. Y lo que es peor para los morados, mientras el hijo del Dr. Abinader anda de casa en casa “barriendo pa’dentro”, ellos insisten en entrarse a escobazos y de paso descalificar al camello que en pocos meses van a intentar vendernos en una práctica de PRD años ochenta y deja vú 2011. ¡Que la Magdalena les guie!
Por Pablo Mckinney ;-