viernes, 22 de mayo de 2015

¡Leonel no se suicidará…!

Nadie en sano juicio debe pretender que Leonel Fernández camine mansamente al matadero pero tampoco pueden sus seguidores conducirlo al suicidio político que significaría provocar una fractura definitiva en el Partido de la Liberación Dominicana.
Siempre se ha dicho que “el suicidio es libre” -a partir de la lógica de Vargas Vila-, pero la experiencia dominicana enseña que las muertes políticas por fracturas partidarias no tienen dolientes, que a esos muertos los sepultan solos y que al otro día nadie los recuerda.
El suicidio político, en cambio, produce bajas partidarias colaterales cuyos efectos deben ser calculados con extremo cuidado cuando está en juego el poder y los intereses que lo sustentan pasan a depender de elementos fuera de control... el riesgo que corre ahora el PLD.
El reacomodo de las fuerzas internas peledeistas es consecuencia de su propio instinto de supervivencia, y la pérdida transitoria que ha sufrido el leonelismo es también consecuencia de ese factor determinante en los partidos masificados que se aferran al poder como medio de escala social y económica.
Siempre resultará riesgoso caminar en el filo de la navaja, pero las diferencias internas de los grupos en el poder se solucionan cuando se pone en peligro la supervivencia colectiva. Así ha sido siempre...  Hasta en el PRD, que es mucho decir.
...  La división los devoraLa historia es la misma pero en sentido inverso cuando los partidos políticos salen del poder. Regularmente los devora la división si no existe un centralismo absoluto del liderazgo, que fue lo que salvó al Partido Reformista de Balaguer antes de asumir los apellidos Social Cristiano tras su derrota de 1978.
El PRD, en cambio, se ha fraccionado todas las veces que ha salido del poder, incluyendo el 1963 con el derrocamiento de Bosch. En esa ocasión Thelma Frías y Ángel Miolán se alejaron del PRD sólo cuando cayó el gobierno a pesar de que sus diferencias con Bosch existieron siempre.
Antonio Guzmán, Jacobo Majluta y Jorge Blanco pasaron cuatro años matándose entre sí pero no se dividieron hasta ocho años después cuando el PRD perdió las elecciones de Balaguer y la confrontación interna adquirió características irreconciliables entre Peña y Majluta que llegaron a formar partidos paralelos, el PRI y el BIS.
Ni siquiera con el desatino de Hipólito Mejía al expulsar a Hatuey De Camps en 2002 para colar la repostulación se dividió el PRD a pesar de que Hatuey era su presidente. La división llegó con la derrota y su salida del poder.
Lo que pasaría ahora...
Una fractura mortal sería el destino del PLD si pierde las elecciones del 15 de mayo. Pero que nadie espere antes una división mientras ese partido esté en el poder. Por eso Leonel tiene que pisar con pie de plomo en esta coyuntura.
Porque los elementos que determinen esa eventual derrota serían sacrificados sin piedad por el PLD...  Y si Leonel Fernández es pieza protagónica dentro de esos factores, Leonel Fernández terminará siendo el victimario y Danilo Medina la víctima.
Eso implicaría un cambio radical del liderazgo en el PLD...  Aún cuando a Leonel le podría quedar una brecha salvadora dependiendo de los alcances de la reforma constitucional... 
... Porque si esos cambios especifican que Danilo queda fuera de la carrera del veinte aunque pierda en el dieciséis, otro gallo cantaría en la traba morada.
El tema luce interesante para un próximo comentario.
Por César Medina ;-
lobarnechea1@hotmail.com