miércoles, 13 de mayo de 2015

El PLD entrampado

El PLD se dejó entrampar, infantilmente, de corrientes de fuerzas internas y externas que aunque discordantes entre sí, actuaron en una misma dirección, como un reloj suizo: desgarrar al partido.
El resultado de los votos que recibió el PLD en las elecciones del 2012, un 37%, era una clara advertencia de que sectores de la sociedad y los poderes fácticos lucían ‘cansados’ del control político y de los poderes del Estado, que había ido acumulando el peledeísmo. La borrachera del triunfo, en vez de provocar una autocrítica, llevó a los ganadores a ‘blindarse’ para echar una batalla de permanencia prolongada.
En perfecto paralelo, una sociedad civil, sectores empresariales y una pandilla mediática hicieron sintonía para azuzar el confl icto interno en la cúpula peledeísta. Con una oposición fraccionada y desgarrada, el peledeísmo en el poder se consideraba invencible.
Por ello había que motivar una lucha a muerte entre Danilo Medina y Leonel Fernández, como saldo a una vieja deuda acumulada, situada desde la campaña interna del 2007.
Exhaltar las virtudes de Danilo y las perversidades de Leonel conformaba el escenario perfecto.
Y así lo sembraron los de afuera, con la complacencia de adentro, con manifestaciones populares, encuestas claras y burdamente manipuladas y una agresiva campaña mediática.
El propósito se logró. El PLD navega en un mar tormentoso.
El camino de las malquerencias Danilo-Leonel ya deja muchos heridos en un camino que escasean las ambulancias.
Aunque este pleito arriesga su permanencia, los peledeístas y sus allegados en el poder, son cada vez más avasallantes, mientras sus enemigos apuestan por nuevas aventuras políticas, que son una incógnita.
Así, en este mar revuelto, si el poder logra su propósito podrían lograr seguir dirigiendo el Estado y habrían sacado a Leonel del juego político, pero si sucumbieran en la apuesta se van saciados… los de fuera, si no lograran sacar al PLD del poder, lo habrán desgarrado de tal forma que les sería difícil volver a exhibir su característica de unidad y disciplina que les llevaba con orgullo a levantar el puño izquierdo y gritar su lema de ‘servir al partido, para servir al pueblo’.
Al fi nal, como quiera, el PLD sale perdiendo y la factura social acumulándose.

Por Ruddy L. González ;-