miércoles, 13 de mayo de 2015

El país en momento peligroso

El funcionario público debe cumplir la ley y hacerla cumplir.
Es incorrecto detonar el obstáculo legal para el benefi cio personal. No debe un agente de la autoridad prevalerse de su poder para desconocer la ley o presionar a los que están bajo su mando para que sean cómplices en las violaciones.
La ley nos hace iguales a todos.
Cumplir la ley convierte la jungla en un país.
La democracia es el libre fl ujo de las ideas. El respeto a los contrarios fortalece la libertad. Es ético y obligatorio cumplir el juramento que nos convierte en autoridad.
La ley traza los límites de cada persona o grupo. Actuar a espaldas de la Constitución es apuñalar la historia y enfangarnos en la ambición desmedida.
Estas son ideas que como cuentas morales se ensartan y se convierten en collar de principios. La tolerancia o indiferencia ante los atropellos a la ley es la culpa de males mayores.
Los dictadores todos fueron soluciones de un momento fatal. Todo comienza en pequeño, pero cuando se trata de poder, ninguna cantidad de tiempo es suficiente. La adicción al narcótico gubernamental es tan dañoso como cualquier otra substancia psicotrópica.
Los adictos no paran en medios ni métodos para sus fi nes. Es lamentable.
En estos momentos un grupito de poder asalta las conciencias. Acosa soterradamente y conquista complicidades.
Atemoriza sin amenazar porque cuenta con la fuerza y con ella doblega los obstáculos de todo tipo.
Cuatro años más piden ahora, luego, conquistarán el Congreso. Con el mismo oro bordarán una estola de eunucos que con voces de tiple pedirán extensiones infinitas.
Es historia conocida.
La violación de las normas legales nunca lleva a buen puerto. La ley del más fuerte es victoria de corto trecho.
Aplastar con la fuerza con el fin de seguir obteniendo riqueza, poder o fama es atropello que engendra más violencia.
Las consecuencias de lo que se vive en estos tiempos se verán más adelante cuando se despejen las brumas que empañan el camino.
Sin embargo, el líder está para ver más allá del tiempo presente. Si está en una bacanal donde las cabezas de los contrarios son taladas antes del golpe de muerte, tiene que ponerse frente a la brisa fresca y despejar la mente.
Todo lo malo comienza un día. Luego empeora.

Por Alfredo Freites ;-