viernes, 24 de abril de 2015

Un descanso para Leonel

El Presidente Leonel Fernández debe tomarse ahora el descanso que no ha tenido en los últimos 20 años… cogerse el año sabático que tanto merece y regresar a mitad de la campaña electoral a darle una mano a Danilo Medina, que tal vez la necesite.
De paso se quitaría de encima los mil demonios que no le han dado paz desde que salió del poder hace casi tres años, incluyendo a los grupos de poder que tanto se beneficiaron de su gobierno y que se erigen ahora en sus principales enemigos y adversarios políticos.
No es que desaparezca del escenario nacional, es simplemente que se quite presión, que se aleje un poco del debate y la controversia públicas, que le dé satisfacción a la academia que tanto le apasiona, a la buena lectura, a la escritura limpia y grácil, a los escenarios intelectuales, a los viajes y a un poco de diversión que mucha falta le hace.
Porque Leonel no ha tenido paz desde que lo envolvió el torbellino político en 1993 cuando su partido lo escogió candidato vicepresidencial de Juan Bosch en las elecciones del año siguiente que desembocaron en una crisis en cuya solución tuvo papel protagónico.
Casi de inmediato estaba envuelto en la precampaña para escoger al candidato de 1996 que ganó de forma abrumadora en su partido y desde entonces no ha cesado alternándose entre la candidatura y el poder, y de eso hace más de dos décadas… De aquel rostro juvenil con cabello y bozos negros, ya no queda nada.
… Mismo caso de Obama 
En estos días vi de cerca a Barack Obama en la Cumbre de las Américas aquí en Panamá… Semejé a Leonel Fernández: ha envejecido como treinta años desde que llegó al poder en 2009. El Presidente de los Estados Unidos está blanco en canas y ya no puede disimular las arrugas de su rostro.
Parecería un designio del poder… ¿O será que los presidentes llegan rozagantes en la medianía de edad y se marchan cuando los años empiezan a mellar su imagen? En cualquier caso, la diferencia entre cuando llegan y se van es notoria en los presidentes… … Bosch y Balaguer, por ejemplo, nunca fueron jóvenes para las generaciones que los eligieron: Bosch vivió toda su juventud en el exilio y regresó a los 53 años para ser elegido Presidente… Balaguer tenía 60 cuando se postuló en 1966 y gobernó hasta que cumplió los noventa.
Hipólito llegó viejo pero salió del poder luciendo mejor imagen… Obviamente, fue que le gustó “el carguito”.
¿… Y Danilo en el 2020? 
A Danilo también le han caído los años encima, excepto los domingos cuando se va en jean, camisa arremangada y tocado con gorra deportiva a visitar “sorpresivamente” los pueblos y los campos.
Sus sesenta y pocos años los disimula bien porque se mantiene delgado y su pelo, aunque no abunda ya a estas alturas, no termina de “descapotarlo” gracias a su habilidad para distribuir sus largas hebras en un cráneo que amenaza despoblarse rápidamente.
Los presidentes “sesentones” están de moda en la región… Los hay también “cincuentones”, pero son los menos.
En Panamá se mostraron en tiempo real, sin demagogia, sin falsas poses de divos y sin ninguna parafernalia, todos con una marca de fábrica: calvos o arrugados… Ortega hace malabares en esa cabeza.
¡… El poder es bueno, pero avejenta demasiado! 

Por César Medina ;-