miércoles, 15 de abril de 2015

La "insensata insensatez"

Los mejores amigos no son quienes susurran frases que agradan al oído. Al contrario, el amigo verdadero prefiere herir con la verdad ante la lisonja dañina que contamina y envilece. Justo el trance por el que atraviesa Leonel Fernández en estos tiempos tumultuosos.
La fantasía de un retorno seguro le ha hecho perder el rumbo, la perspectiva política y hasta la prudencia que han sido proverbiales en él desde que era un muchacho y maestro de escuela barrial sin mayor aspiración que la cátedra universitaria.
Con el agravante de que está poniendo en peligro la gran obra que con mucho acierto atribuyó a Juan Bosch pero de la que él, Leonel, también es acreedor por partida doble: un partido grande y unido y con vocación de poder.
Leonel está en el deber de crecerse en la actual coyuntura, cerrar sus oídos a quienes le susurran que su triunfo es seguro y que la oposición no es alternativa de poder; a quienes le dicen que su liderazgo no está mellado; a quienes maliciosamente le han hecho creer que “sin él se hunde este país”.
Lo peor es que no ha llegado a darse cuenta-- designio de los líderes con vocación de mesías--, que su mala decisión no sólo pone en riesgo la unidad de su partido sino que conduce al país a una aventura peligrosa y nefasta de consecuencias impredecibles. ¿O es que se necesitan más ejemplos en América Latina? 
Se lo está creyendo 
A Leonel le han metido entre ceja y ceja que gana las elecciones sin mayor contratiempo, y de tanto repetirlo hasta él ha llegado al convencimiento de que su candidatura es “invencible e innegociable”, así sea que se vaya a la porra la unidad de su partido.
Está perdiendo de vista dos aspectos fundamentales: él es, en este momento, la única figura que aglutinaría una candidatura en contra del PLD y obligaría un balotaje que definitivamente le sería adverso; y una derrota le decretaría la muerte política y el fin de su liderazgo.
Porque su eventual candidatura tendría que montarse sobre la base de imposibilitar la reforma constitucional que haría posible la reelección de Danilo-- algo que desea una gran mayoría de los dominicanos--, que dejaría resentida a por lo menos la mitad de la estructura peledeísta.
En un escenario como ese, Leonel jamás podría remontar su tasa de rechazo actual y superar los demás factores adversos incluyendo, en este caso, a la fuerza danilista que no movería un dedo para que gane las elecciones. Empezando por el propio Danilo.
Una estrategia elemental 
Que no sólo tendría el danilismo que actuar por revancha o resentimiento contra Leonel por haberle negado la posibilidad de ejercer un liderazgo legítimo continuando en el poder, sino que la estrategia más elemental indica que a Danilo le convendría que el PLD salga con él del poder de no ser posible la reelección ahora.
Una derrota de Leonel sellaría la preeminencia de Danilo en el liderazgo del PLD, y volvería sin mayor problema en el 2020 sustentado en la imagen que dejaría atrás como el presidente de mayor aceptación popular que ha tenido la República...
¿O no fue esa la imagen que catapultó a Leonel cuando volvió al poder en 2004? Insisto en que Leonel está rodeado de enemigos. Pocos amigos, entre ellos Diandino Peña, le estamos diciendo la verdad.

Por César Medina ;-