miércoles, 15 de abril de 2015

Juego peligroso

Cuando los fiscales de la Corte de Nueva York, recuerdo una de ellas de apellido Chávez, discutían con la justicia dominicana los términos de la negociación a que habían llegado con el narcotraficante Quirino Ernesto Paulino Castillo, explicaban a los fiscales dominicanos, encabezados por el entonces magistrado José Manuel Hernández Peguero, que el delincuente extraditado tenía “mucho temor’ por su seguridad y la de su familia.
Y era, explicaban los fiscales, que el nivel de las delaciones que hizo Quirino sobre las operaciones del narcotráfico internacional --del que en ese momento él era una pieza importante-- involucraba cárteles y capos colombianos, mexicanos y haitianos principalmente, lo que prácticamente le sentenciaba a muerte, porque así actúa el crimen organizado: el que delata, se muere.
Este narcotraficante confeso y convicto, ha dicho en una entrevista muy bien orquestada por radio esta semana, que si le enfrentan “correrá la sangre” en una premonición del desenlace de lo que teme realmente y sobre quienes quisiera, como desquite final, endilgar su legado de odio. A solo cuatro meses de asumir el poder, en el 2004, la autoridad nacional desmontó la enorme maquinaria de tráfico de drogas, lavado millonario de dinero, corrupción militar y convivencia con el crimen que dirigió y protagonizó, a sus anchas, la red del narcotráfico de Quirino. Es entendible, entonces, el odio que acumuló el corazón de éste delincuente durante la rigidez de la prisión neuyorquina por poco más de nueve años. De ahí los esfuerzos que hoy despliega el capo de la droga por vengar ese ‘daño’ que el Gobierno de entonces le hizo a sus negocios del crimen organizado.
Esta sed de venganza de Quirino, alimentada irresponsablemente por sectores de la política nacional, sin embargo, podría desencadenar situaciones altamente peligrosas para la tranquilidad nacional, toda vez que además del precio que por la cabeza del narco convicto han puesto los carteles de la droga que denunciara, hay quienes podrían ejecutar acciones violentas en su contra con miras a que el muerto cayera sobre los pies de los que él hoy pretende denunciar, aún pretendiendo encubrir a sus verdaderos socios del poder político en que fuera mimado y protegido para que floreciera su glorioso reinado de droga y poder.
Este juego peligroso, practicado muchas veces durante la ‘guerra fría’ -ñejecutar a alguien para atribuírselo a otro, y así ‘matar’ dos pájaros de un solo tiro--, podría estarse gestando aquí hoy en el entorno de Quirino, en esta candente ‘guerra’ política, que hoy se libra en el país.

La advertencia está hecha.
Por Ruddy L. González ;-