viernes, 27 de marzo de 2015

Parodia en clave de charada

SIN DUEÑO.-  Escribí hace un tiempo a modo de provocación lo que era impensable en ese momento. Más o menos que nadie era dueño, electoralmente hablando, del 2016. Entonces se daba por segura una sucesión arbitraria, y decirlo no era una audacia, sino subvertir un orden establecido. Leonel Fernández  mostraba unas garras propias de osos de montaña, y como perdonavidas político se permitía el performance de los dos millones de firmas, o el comando de dieciocho senadores de su partido dispuestos a hacer lo que fuere menester para preservar su liderazgo e imponerlo como candidato. Un remake ridículo de Los Doce del Patíbulo, una parodia en clave de charada. Sin embargo, las encuestas de estos días van confirmando mi malicia.
Nadie cuenta con la propiedad del 2016. Ni siquiera Danilo Medina, puesto que es un pelotero con buenos números, pero en agencia libre, y ya casi terminan los entrenamientos de primavera. Entre Constitución y encuestas, los reeleccionistas preferirían las encuestas,  y no es que crean que la Carta Magna es un pedazo de papel, pero si quisieran  estrenar doctrina nueva...   
LAS ENCUESTAS.- Los seguidores de Leonel Fernández hablan entre sí de una conspiración de encuestas, y razones tienen para considerarse víctimas de una conjura política, aunque obviando un hecho importante: Se les fueron alante y les están dando de su misma medicina. Fernández logró en ocasiones posicionarse con encuestas, y ese arte era suyo, hasta que ahora de cualquier bocacalle sale un torpedo, y no uno de aquellos de cuando los políticos de ahora eran muchachos, y que se llamaban “ tumbagobierno ”, pero que solo hacían mucho alboroto. En la ocasión, por el contrario, los torpedos, como disparos, hieren de muerte fama e imagen. Como los misiles de submarinos nucleares con potencia suficiente para hundir barcos y sobre todo apoderarse de los océanos. Nada más hay que fijarse en el resultado, que todavía no en la consecuencia. No solo dificulta la candidatura, sino que Fernández de a poco pierde una condición que le era imprescindible. La de líder. Ahora no solo se discute quién candidato, sino ñ también ñ quién líder...
LAS PREGUNTAS.- Y lo digo porque no solo Leonel Fernández y Danilo Medina, sino que ese escrutinio alcanza a Luis Abinader e Hipólito Mejía.  Con Miguel Vargas no, con Federico Antún Batlle, tampoco. Aunque meten una cuña que ya no es del mismo palo: Amable Aristy. Pues de eso se trata. Las encuestas ya no son mediciones como en el pasado, sino verdaderos transformers, que hacen la guerra y persiguen la eliminación de los humanos. Leonel Fernández es uno de esos humanos que atrae  y provoca. Cayó en mala con las encuestas, y cuando se derriba una empalizada, las bestias entran y destruyen a su antojo. Eso está ocurriendo. ¿Por qué las encuestas preguntan tantas cosas que al final resultan más penetrantes y auscultadoras que las pastorales de la Iglesia? Antes se preguntaba quién ganaría las elecciones entre dos o tres candidatos. Ahora hasta sobre el color de las cortinas del Palacio, que en los juegos  de niños eran de  terciopelo azul. La Greenberg introdujo el elemento Quirino, la Penn, la razón de postularse...  
PRECEDENTE.- El Leonel que sale de la Greenberg es una ignominia política, pues la gente no solo cree que tomó dinero de Quirino, sino que esa vinculación fue más allá de la recolección de fondos. La degradación de la política nacional no tiene límites. Pero no solo en su realidad, sino en su percepción. ¿Cómo es posible que Fernández acredite a un narcotraficante, o que el llamado país político se deje ganar por una revelación posible, pero sin prueba? Andaría mal el expresidente que aceptó dinero sucio, pero igualmente los políticos que hicieron coro a Paulino Castillo porque no encontraron otra forma de sacar de competencia al campeón de las elecciones. Quirino como Quirino, pero ahora avalado por las encuestas, será un precedente político que a la corta o a la larga resultará funesto. No es guerra sucia, es guerra, pero hay tiros que son tiros, pero tienen en contra que salen por la culata. Los narcotraficantes están ahí, y la política seguirá necesitando financiamiento. Hoy por Fernández ¿quién sabe por quien mañana?...
Por Orlando Gil ;-