sábado, 7 de marzo de 2015

Guerra sucia fortalece a LF

Que sepamos, los estrategas políticos del expresidente Leonel Fernández tienen los debidos cabos atados sobre la campaña de descrédito que, con el condenado narcotraficante Quirino Paulino Castillo como punta de lanza, salió desde un laboratorio del país con  el propósito inicial de invalidar la figura del cabeza del PLD como candidato del 2016 y haya que echar mano a la reelección, que siempre es factor de división interna, aunque en el fondo el proyecto y la apuesta de los intereses locales que están detrás de todo serían  los de una boleta, Luis Abinader-Guillermo Moreno.
Como lo leen, porque la combinación de sectores políticos, de sociedad civil y mediáticos que pusieron a hablar y movieron de Estados Unidos a Quirino antes de que el PLD definiera su candidatura, no solo quieran sacar de circulación a Fernández, sino también a Hipólito Mejía y a Miguel Vargas , del PRM y del PRD, respectivamente.
Esos sectores, que aunque no tengan un partido se proponen señalar ellos el candidato, están detrás del casi 24% que una encuesta reciente le otorgó a Moreno, en momentos de un bajo perfil suyo y de no contar con estructura reconocida por la Junta Central Electoral. Como se sabe que el  PLD y el equipo de Leonel tienen material para desmontar todo el “desbarre” en su contra, y que se programa hacerlo, no se entiende por qué se ha dado larga, y pie para que la campaña de difamación pueda hacer el daño  que buscan quienes están detrás de Quirino.
Por cierto, que el tiro le saldrá por la culata a alguna gente, pues todo apunta a que Fernández -a quien habrían llevado a “sacudirse” antes de lo previsto, y se entiende ya en disposición de “ir para la calle con todos los hierros”- saldrá fortalecido de la celada política tendida. De hecho, el respaldo moral del presidente Medina con la visita a su casa; el rechazo a los ataques y el consiguiente apoyo proveniente de los aspirantes Reinaldo Pared y Francisco Javier García, y ni decir de la reacción de los dirigentes del partido morado a nivel nacional, son factores que potencializan la figura del exgobernante y cabeza del PLD, en función de la imagen, pero también de definición de la candidatura interna.
Y aunque el PLD, como institución, fue lento (¿) en el respaldo inmediato que debió dar al titular calumniado (raro, pero se entiende), la falla quedó cubierta con el apoyo resuelto a Leonel de once partidos miembros del Bloque Progresista, que de seguro, darán la pelea electoral con él en el 2016.

Por Luis Encarnación Pimentel ;-