martes, 3 de febrero de 2015

Reeleccionistas dominicanos

Reeleccionistas dominicanos
EL GUSTO.- Los reeleccionistas no tienen remedio, y lo peor es cuando el pudor les sale por la boca. “A mí me gusta el sistema americano. Aquí debiera aprobarse el sistema americano. El sistema americano es una reelección, y ya”. El desiderátum, sin embargo, no se queda cojo, sin la explicación correspondiente, y sobre todo, sin la debida  justificación. “Cuatro años es muy poco, en cuatro años no puede hacerse una buena obra de gobierno”, y blablablá. De ser así, lo que conviene entonces no es el sistema americano, sino el venezolano, o el boliviano, o el ecuatoriano.
No hay por qué dar vueltas en el aire si no se es trapecista o colocar mallas para no caer directamente a tierra. Si cuatro años no es tiempo suficiente para realizar una buena administración, y la reelección es buena, lo excelente sería acogerse a muchas, y no a una sola. Nadie averigua ni dice por qué los norteamericanos consagraron su modalidad de dos períodos, y “masinunca”. No fue porque cuatro años eran pocos, sino porque uno de sus presidentes actuó como rey y estuvo en el cargo hasta que le llegó la muerte. Aunque sin afectar, de ninguna manera, la soberanía popular...
EL MAN.- Los reeleccionistas dominicanos no mencionan a presidentes norteamericanos ni dan razones de que su legado fuera producto de la reelección. No. Se refieren a otros hechos, discurren en términos más cercanos. Por ejemplo, que Leonel Fernández considera el sistema americano como ideal, o que lo dijo, o que lo pretendía. ¡Anjá, qué bien! Si cree en el sistema americano de dos períodos, y ya, ¿por qué lleva tres y busca un cuarto? Lo acusan de ser el más adelantado discípulo de Joaquín Balaguer, y no se molesta, y  peor, actúa en consecuencia. Pensará, de seguro, que si Balaguer duró 20 años en el poder ¿por qué  él solo 12? Los reformistas son mejores. A esa discusión le dan de lado. La reelección les va como a Coco Chanel el vestido negro que impuso para toda ocasión, fuera de fiesta o de duelo. Patentizaron el cinismo y no prestan ni venden esa licencia. Balaguer hizo desde la derecha lo que ahora Hugo Chávez, Evo Morales, Rafael Correa desde la izquierda. Y es que el problema no es de reelección, sino de estarse o quedarse en el gobierno...
LA PRUEBA.- Los seguidores de ese Leonel Fernández abanderado del sistema americano de una reelección, y ya, revelaron su ánimo, su espíritu, la semana pasada. Aprovecharon la presencia de la prensa en un acto dedicado a la juventud para entonar un corito de lo más simpático: “El Congreso dijo ya, que la reelección no va”. Si creyeran en la modalidad norteamericana de dos períodos y ya, el estribillo hubiera sido todo lo contrario: “El Congreso dijo ya, que la reelección es lo que va”. Sin embargo, no. Al demonio lo que profese el líder. Están en pie de lucha política, se afanan por el poder, y no les importa ninguna idea o cualquier propósito que se crucen en el camino e impidan el retorno de Fernández. Como performance resulta inigualable ver la mentira desnuda en un escenario, pero insustituible cuando es la propia mentira que se quita la ropa. En política cada situación tiene su tiempo, y a veces la desesperación  de afrentosa lo adelanta. Los seguidores del expresidente no se aguantaban las ganas, querían faena, o por lo menos presentar armas...
EL CORITO.- Acaban de hacerlo con el tema político más sensible, actualmente: la reelección. Ellos no aprueban que el presidente Danilo Medina reedite su mandato, y no  importan las razones. Sea que lo esté haciendo bien o que  las encuestas lo coloquen en la estratosfera. Incluso, no es que no quieran a Medina, sino que aman por sobre todas las cosas al expresidente. La  reelección cerraría por el momento el paso a su candidato, y como dice el refrán: “Amor no quita conocimiento”. Lo del corito de la semana pasada, sin embargo, no puede tomarse a la ligera. Falta mucha película todavía, pero la trama va aclarándose y puede intuirse el final. Como siempre, fueron los seguidores de Leonel Fernández que tomaron la iniciativa, que lanzaron la primera piedra, y la reelección militante de seguro que no se quedará con esa, y si no hay ocasión, se la inventarán para responder ese evidente agravio. En la entrega de  ayer fue obvio que  a la reelección le faltan votos en las cámaras, y más aún si los senadores y diputados de Fernández se resisten. Se impone asaltar esa trinchera, y es mucha la alambrada...