viernes, 6 de febrero de 2015

Reelección desgarra PLD

Hasta que el Partido de la Liberación Dominicana carezca de candidato presidencial el tema de la reelección de Danilo Medina estará vigente, acechando, oscilando como un péndulo sobre la cabeza de los aspirantes de ese partido, pero gastar recursos y tiempo de ministros y funcionarios azuzando gente hacia el Congreso es pérdida de tiempo y despilfarro. Danilo Medina es un excelente Presidente. Ignoro por qué sorprende. Como país cometimos el error de elegir a Hipólito en el 2000. Lo dije antes, durante y reafirmo que es un dirigente preparado para el cargo. Soy reeleccionista de lo bueno, no ciego ante el obstáculo de la prohibición constitucional.
La Constitución es un muro que nos impide la continuidad. Por eso Danilo no reitera que buscará la postulación nuevamente. Ya dijo que no. Eso basta. Imponer una reforma generaría traumatismos diversos que están a la vista.
Tanto en el PLD como en el gobierno y el pueblo hay sectores a favor y en contra de la reelección, pero la percepción sobre Danilo Medina se perturba con el hálito continuista de funcionarios que quieren cuatro años más en el poder. Hay que dejarle ser de los mejores presidentes históricos.
Los políticos y funcionarios gubernamentales deben dejar que la nueva Constitución madure y se convierta en una roca y no pedazo de papel. El ejercicio del poder pondrá en evidencia, con el tiempo, cuál es la mejor fórmula para gobernarnos y abandonar la manipulación del texto cada vez que se encarame una nueva troupe.
La continuidad gubernamental es una fórmula que le haría más daño que bien al PLD. Con un partido sometido a contradicciones manejables se podría enfrentar una oposición que hasta ahora es lacia. La reelección encrespa la oposición porque destruye las ilusiones de ganar con cualquier candidato. Un buen gobierno  que disponga de recursos económicos, con parcial sustento político y capacidad de manipular borra muchos antagonismos entre los adversarios.
Eso lo saben todos los políticos. Pero el interés nubla la visión.
La división del Partido Revolucionario Dominicano ha sido el mayor favor al continuismo porque su ausencia opositora borra los lunares que dejan los errores del ejercicio gubernamental. Si el PRD estuviera fortalecido, otro sería el panorama. Sin embargo, cuando la necesidad se presenta, la posibilidad surge, sentencia la dialéctica.
El PLD tiene la fortaleza para mantenerse. La división habla sola.
Por Alfredo Freites ;-
alfredofreitesc@gmail.com