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sábado, 12 de mayo de 2018

La Mujer Maravilla y la Ley de Partidos

UNÁNIME MENOS UNA.- 175 diputados que después alcanzó la cantidad de 186 decidieron enviar a comisión el proyecto de Ley de Partidos que había aprobado el Senado de la República. Se dijo que de manera unánime, pero después Faride Raful aclaró que ella no. Una situación inexplicable, pues no solo fue posición del pleno, sino también de la bancada del PRM. La reacción de esa independencia habría que preguntársela a William Marston, el creador de la Mujer Maravilla.
Aunque lo que importa fue la extraordinaria puesta de acuerdo entre tanta gente que piensa diferente. El lunes el mundo estuvo al acabarse en la Cámara de Diputados, y en el país, y ya el miércoles la anuencia y el consentimiento se constituyen en ánimo colectivo. ¿Quién entiende la política y los políticos? La verdad, sin embargo, fue que el lunes y el miércoles hubo política, y de la buena. Sutil, manipuladora y con resultados. La expectativa fue de desastre para el PLD, el PRM, como representantes del gobierno y de la oposición, y los locos, que ahora andan más sueltos que antes, temieron una crisis política de características nunca vistas. Nunca más oscura la noche que cuando va a amanecer. Nunca  más confusa la cámara que cuando se deja arrastrar por conflictos de afuera, o ajenos a su propia naturaleza...
COMISIÓN SIEMPRE.- Lo que hicieron los 186 diputados es lo que se hace siempre que llega un proyecto a las cámaras: mandarlo a comisión para que se estudie y se rinda un informe al pleno, que deberá discutirlo y votar a su favor o en contra. Aprobarlo o rechazarlo. Lo que se intentaba y no pudo llevarse a cabo era pasar un rodillo al proyecto del Senado, de manera que no solo de ganarle la partida al gobierno, sino humillarlo. Poder contra poder, olvidando lo que enseña el refranero de que filo con filo no corta. Lo que no se conoce, y es historia secreta, es cómo se logró la unanimidad del envío a comisión. Cómo la insurrección se volvió armonía, y no solo en un partido, donde la guerra se daba por jurada, sino en las demás fuerzas políticas. Tuvo que producirse alguna situación que todavía no se sabe para que los partidos con incidencia en la cámara dieran ganancia de causa a una facción del PRM. Los que postularon desde el principio el envío a comisión fue la parte de la bancada de Moderno que responde a las orientaciones de Hipólito Mejía. El brazo que se atribuía a Danilo Medina resultó mocho, y no pudo lanzar como se tenía convenido, o el agente encargado no pudo cumplir la misión. ¿Qué sentido tenía abortar el lunes si ya el miércoles fluiría, y si igual que asistieron los seguidores de Mejía, también los de Medina, cuál fue el propósito? Política insisto, y de la buena, aunque los propios actores no la entiendan, y  sí la asumieron...
LO QUE CONVIENE.- Cuando le pregunté a uno de los gestores de lo que iba a ocurrir el lunes, y que por igual tuvo que ver con lo que sucedió el miércoles, qué tiempo duraría ese entendimiento y la consiguiente armonía, me contestó con otra interrogante: “¿Tú qué crees? -No, yo no creo nada--. Entonces sí dijo: “No más de 15 días”. No obstante, el panorama es diferente, y varió el clima y la perspectiva pinta mejor. De pronto ya no son dos posiciones irreductibles, sino que mediante un movimiento de simulación, el trance luce distinto. La confrontación no es entre cerradas y abiertas, sino que además de abiertas y cerradas, está dejar a cada partido en libertad de decidir. Las tres formas estuvieron desde el principio, solo que al confiarse la salida a la decisión del comité Político del PLD, o al pulso de Leonel Fernández y Danilo Medina, se nubló el horizonte. Sencillo. El proyecto de la Junta Central Electoral no contemplaba primarias, y si se hubiera aceptado tal y como fue sometido, se hubieran evitado las crispaciones de los últimos meses; y ese ir y venir en el partido de gobierno, o los forcejeos en la principal fuerza de oposición, se hubieran superado con la conveniencia. Un arte que parecía olvidado, que no hace magia, pero que se corresponde con la política en estado puro. ¿Acaso no se dice continuamente, y hasta se patentizó como frase, que en política se hace lo que conviene?...
ENTONCES ADENTRO.- Si se  apean de la guagua las primarias, el reinado se tornaría opaco, pues ni el chofer, ni el piche y menos la cocina tendrían decisión sobre el destino final. La ley sería coja, y se sabe que cojeando no se llega lejos o no se llega bien. Con abiertas y cerradas, contrario a lo que se cree, no gana ni pierde nadie. Solo que un debate que actualmente es político, y un poco de gobierno contra oposición, sería problema en el interior de los partidos. Estos deberán, a falta de una ley que imponga tipo de consulta, escoger la que mejor convenga. Solo que adentro de los partidos existe la misma situación que afuera. Unos quieren abiertas y otros cerradas, y las denuncias y las acusaciones provocarán refriegas interminables. ¿Cuál en el PLD, en el PRM, en el PRSC, si Danilo Medina las quiere abiertas y Leonel Fernández cerradas, si Luis Abinader cerradas e Hipólito Mejía abiertas, si Quique Antún cerradas e Ito Bisonó y Josecito Hazim abiertas? Entonces será los interesados de los partidos que acudirán, llegado el momento, al Tribunal Superior Electoral buscando amparo, y --en uno que otro caso-- al Tribunal Constitucional. El conflicto, si quisieran, podrían superarlo en las cámaras, pero el karma los seguirá al interior de los partidos. Las cúpulas no vivirán tranquilas sabiendo que las bases están al cruzar del río...
Por Orlando Gil ;-
orlandogil@claro.net.do
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