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martes, 3 de abril de 2018

PLD y Roberto Rosario

DESPUÉS DE...- Roberto Rosario, como dominicano, deja las cosas para después de Semana Santa. Aunque la entrevista la concedió la pasada semana, fue ayer lunes cuando la publicó El Caribe. No puede decirse que hiciera  revelaciones extraordinarias o sorprendentes. Aunque anduvo de capa, no llegó a empuñar la espada. A la defensiva todo el tiempo, aun cuando sea la manera de volver a la palestra y sobre todo a la política. Dice que retorna a la política en abril, y ya es abril, un mes cruel a juicio de los poetas.
No obstante, conviene advertir dos pasos previos y estratégicamente importantes: Una cita con el presidente Danilo Medina y una comunicación a la dirección del PLD, a Leonel Fernández y Reinaldo Pared. La primera fue un encontrarse después de las últimas elecciones, una renovación de afectos entre viejos camaradas y una forma de averiguar el ánimo de uno respecto al otro. La segunda fue de gestión, de exploración y -particularmente- de reingreso al partido. No se conocen detalles de cómo Rosario se apartó del partido, si pidió licencia y se le concedió, y cuál sería el mecanismo para reasumir su militancia, pues en su momento llegó a decirse que era miembro del Comité Central. Reinscribirse no sería problema, y de hacerlo figuraría en el nuevo padrón, pero lo haría como raso, y esa -al parecer- no sería la idea.
ASÍ FUE LA COSA.- Roberto Rosario recibió una llamada en que se le informaba que tenía cita con el presidente Danilo Medina a la hora tal y cual en el Palacio Nacional. No preguntó nada, aunque le extrañó, pues no había hecho solicitud formal y directa. La iniciativa tampoco fue del mandatario que no puso reparo en juntarse con su antiguo compañero de partido y expresidente de la Junta Central Electoral. La gestión -se supo después- fue de Monchy Fadul, quien de esa manera se estrenaba como delegado político. Rosario ya no es presidente de la JCE, pero lo fue, y cualquier trato o acercamiento con él cae en la jurisdicción de Fadul. Aunque debe pensarse más. El ministro de Trabajo es coordinador o cabeza del influyente (y algunos creen que decisivo) del grupo llamado La OTAN. Así que mejor auspicio no podría tener Rosario en su reingreso al PLD. Además de que habría un punto a considerar. El PLD le debe a Rosario aunque sea suerte, puesto que su gestión coincidió con una etapa de gloria y poder del partido de gobierno. Embajada u otro empleo público quedó fuera de agenda, aunque sí habrá que ver cómo Rosario retorna a las filas de su antigua organización, si de pie en el  carro del triunfo o montado a lo hembra  en el  borrico de la humillación. ¿De quién dependerá, del presidente de la República, del presidente del  partido o de la oficiosa OTAN?
ACLARACIÓN, DEFENSA....- Roberto Rosario salió a la palestra y retorna a la política defendiéndose de  lo que hace meses se dice de su gestión al frente de la Junta Central Electoral. Punto por punto, aunque sin ahondar en detalles. Toda réplica implica contrarréplica. Los que lo acusaron, los que lo atacaron, tendrán ahora la oportunidad de volver sobre sus pasos. La propia Junta Central Electoral deberá decidir si deja el pleito de ese tamaño o insiste en señalar faltas que no quiso llevar hasta las últimas consecuencias. Los aparatos no fueron del todo malo, afirma Rosario, que un 70 % funcionó, y el otro 30 % no falló por razones técnicas, sino humanas. Entonces ¿en qué quedamos, en el peso y medio o el uno con cincuenta? La versión del expresidente de la Junta Central Electoral es aclaración, igual defensa, pero también testimonio. No puede haber condena, como hubo, aunque sin penalidad, sin escucharse al acusado. Por ejemplo, Rosario entra en la saga política, y señala que los partidos que finalmente perdieron, se dieron cuenta con mucha anticipación que la carga estaba hacia un solo lado y usaron de mampara, para explicarse y justificarse, los equipos y al organismo. Sabían que el muchacho saldría feo y echaron la culpa antes de nacer a la partera o al fórceps. Habría que revisar la prensa de entonces o las actas del pleno y recabar el consenso respecto a los escáneres.
OPORTUNIDAD DE ORO.- Debiera aprovecharse la salida o defensa de Roberto Rosario para ahondar en el debate de lo ocurrido en las pasadas elecciones. Cuenta la automatización de la Junta Central Electoral como uno de los logros de su gestión, y si la automatización funcionó en el trabajo de las oficialías ¿por qué no en la gestión electoral? Los partidos de oposición estuvieron durante meses golpeando a un hombre amarrado que no quería o no podía zafarse y hacer frente al despropósito de sus detractores. Ahora que se sabe que no es hombre de salir huyendo o quedarse topado, que está dispuesto a batir armas, los interesados deben repetir sus alegatos, reproducir sus intrigas, de manera que la confrontación arroje luz. Incluso hasta como ejercicio fuera bueno, pues no debe olvidarse que la legislación en curso dará mayor autoridad al órgano electoral, y este podrá disponer, no a su antojo o capricho, pero sí con mayor carácter. La experiencia pasada puede ayudar en el futuro, y hasta en el presente, pues sería más adecuado que el legislador parta de realidades y no de idealizaciones. La ley debe servir para muchas cosas, pero sobre todo para poner orden. Que no solo ponga en cintura a los partidos, sino también a la propia Junta Central Electoral, que no podrá dársela de meladaganaria. La mesa está servida  y el chef ya no está en la cocina, sino en el comedor.
Por Orlando Gil ;-
orlandogil@claro.net.do

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