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Pulicidad

sábado, 14 de abril de 2018

De “ruidos” y ley

El PLD, hasta ahora exitoso en la estrategia para conservar el poder, debería redoblar sus esfuerzos para evitar la ocurrencia de traspiés o torpezas políticas que pongan en peligro la tradicional unidad partidaria y lleven al liderazgo compartido del momento a perder lo más por lo menos. Lo más, sería ganar las elecciones del 2020 y seguir gobernando; lo otro - el que un sector interno imponga una decisión, que incluso es vista con ojeriza por una mayoría de la sociedad - sería abrirle una puerta a la oposición y no medir las consecuencias que pudieran derivarse de la llegada de nuevos inquilinos al Palacio y al poder (¿).
Si - producto de una mezcla de división y ceguera en el PLD - esto fuera lo ocurriera, ¿habrán  pensado algunas instancias envalentonadas por donde es que podrían comenzar a pedir cuenta? ¿Olvidan algunos aquello de que “el último mono es el que se ahoga”? Sería una cuestión de seriedad, de responsabilidad político-institucional y de no perder la perspectiva, de parte de quienes manejan los hilos del poder en la actual coyuntura. Por lo pronto, se creía que si el Comité Político del PLD había dejado en libertad a los legisladores para decidir lo relativo al tema de las primarias, abiertas o cerradas, era de verdad, por inteligencia y por prudencia, y que cuando llegara la hora decisiva se tendría una salida consensuada, a fin de evitar viejos y renovados “ruidos”, por demás innecesarios e inconvenientes. Si la decisión del CP era relativa a los legisladores como individuos, el bloque del partido oficial en el Senado no tenía que reunirse, ni intervenir ni hacer recomendación, como hizo a la comisión que estudiaba la controversial pieza. Eso fue, sencillamente, una provocación que derivó en el retiro de seis senadores del PLD y dos del PRM, al no estar de acuerdo con la línea de que a los partidos políticos se le impongan primarias abiertas y que, por demás, entienden que con ello se incurre en una violación constitucional. Si hay esto de por medio, a senadores y a diputados  es a quienes menos les luce dar el mal ejemplo. Pero además, si se entiende que las relaciones entre los dos líderes del PLD, Leonel-Danilo, han estado fluyendo, y que varias  cosas se han ido recomponiendo con respecto al 2020, ¿por qué enviar señales que pueden confundir o estimular la confrontación interna? El PLD, y el Presidente en su último discurso en la Asamblea Nacional, se comprometieron a impulsar la muy esperada Ley de Partidos. Esta sociedad no se merece los escarceos  y los “ruidos” a que, por intereses particulares, ha sido sometida tan importante pieza. Y hay sospechas de que es para que se caiga, y no tengamos ley.
Por Luis Encarnación Pimentel ;-
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